Mi familia

miércoles, 22 de junio de 2011

22.- PADRES CON HIJOS ADOLESCENTES

La adolescencia es como un nuevo nacimiento. Es un ser que nace e inicia un largo proceso de maduración y crecimiento para concluir en un ser adulto, no sólo en el DNI sino en el aspecto integral de la persona.
Entre la infancia y la edad adulta se sitúa temporalmente la adolescencia, en la que el ser humano se enfrenta consigo mismo y encara su construcción.

¿Qué papel tienen los padres en este proceso? 
Tres conceptos marineros pueden servirnos de orientación.

Faro orientador: Los hijos son los que deben remar (entiéndase, crecer y madurar); pero los padres deben “marcarles el rumbo” con un diálogo sincero y una escucha atenta y paciente; permitir que los hijos sean ellos mismos, siendo su modelo de referencia.
Hay una frase muy agradable a los oídos de padres e hijos y es ésta: Me siento orgulloso de ti.
Los padres pueden sentirse orgullosos de sus hijos cuando éstos han recorrido la senda de su maduración y alcanzado la meta. Y los hijos pueden sentirse orgullosos de sus padres cuando éstos les han ayudado con sus consejos y ejemplos y les han permitido madurar, que sean ellos mismos.


Nave nodriza: Los padres deben atender a las necesidades físicas, intelectuales, psíquicas y religiosas de sus hijos.
Físicas: alimento, vestido, techo, ocio etc.
Intelectuales: Proporcionarles todos los medios a su alcance para su formación integral.
Psíquicas: Las podemos englobar todas en proporcionarles la “seguridad” de un hogar.
Religiosas: Formación de su conciencia, implantación de una escala de valores coherente con su fe; en definitiva, ayudarle a poner a Dios en su vida.


Puerto de seguridad: Ante las dificultades de la adolescencia, incrementadas en nuestra sociedad consumista y violenta, los padres deben ofrecer siempre a sus hijos un ámbito de paz y de confianza: Que sepan que, pase lo que pase, siempre estarán, de su parte. Educarles no en el miedo, sino en la libertad, el diálogo, la responsabilidad y el perdón.

¿Cómo poner esto en práctica?
PRINCIPIO GENERAL:
Ingeniarse para usar en provecho del hijo o de la hija todos los cambios que experimentan en su adolescencia. Unos ejemplos:


Aparición de los caracteres sexuales secundarios: Aprovechar para informar y educar sobre la sexualidad humana. No dejarla en manos de amigos o de las clases del colegio. Primero y ante todo los padres, después ellos la complementariedad de otras personas.


Incremento de la fantasía: Aprovechar para impulsar su creatividad y para hacer frecuentes llamadas a la realidad. El mundo fantástico es muy bonito y agradable, por eso se refugian en él los adolescentes, pero no se puede vivir en la fantasía, sino en la realidad.


Sistema nervioso alterado y estados de ánimo perplejos: Tener mucha comprensión, mucha paciencia, mucho diálogo y mucho cariño, cuando lo permitan.


Egocentrismo: Darles ejemplos vivos de felicidad engendrada en la generosidad y la solidaridad. El hogar feliz por vivir el amor de forma gratuita es un buen antídoto.


Aislamiento: Estar siempre disponibles para escucharles. Ellos son lo más importante. Demostrarles con los hechos que verdaderamente les queremos y que les querremos siempre.


Reflexión y autocrítica: Aumentar sus parcelas de responsabilidad, tratarles más como adultos y menos como niños. Insistir en que él o ella son los artífices de su destino. Decirles: Piénsalo bien y decide.


Amistades: Tratar de conocer a los amigos de los hijos, invitarles a casa. Estar avisados de que el tema amigos es un tanto conflictivo, que exige mucha prudencia por parte de los padres para quedarse en el punto justo, sin pasarse o sin llegar.


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