Mi familia

miércoles, 3 de junio de 2026

153.8.- LA FAMILIA Y SUS FUNCIONES

 

 1.- Tipos de familia

La familia extensa era, tradicionalmente, el modelo habitual de familia; en ella convivían varias generaciones: abuelos, hijos, nietos, hermanos, tíos, primos, etc. Entre todos tejían una tupida red educativa. Diferentes factores económicos, sociales y culturales, casi han hecho desaparecer este tipo de familia. 

En la actualidad, los más frecuentes son: La familia nuclear formada por padres e hijos. Es la más generalizada y la que mejor puede cumplir su misión educadora.

La familia monoparental, formada por un solo progenitor, madre soltera, padre o madre viudos, separados o divorciados con hijos a su cargo. En esta familia siempre se notará la carencia del progenitor que falta, pero el que está presente debe hacer todo lo que esté en su mano para suplir esa carencia. Muchas y muchos lo están consiguiendo con gran esfuerzo, generosidad y olvido de sí mismos.

La familia reconstituida, en la que el padre, la madre o ambos proceden de un núcleo familiar anterior. Pueden convivir hijos de la pareja actual con los de la anterior o anteriores. La mayor dificultad de estas familias suele provenir de los hijos anteriores, sobre todo, si son adolescentes. La convivencia de un adulto con hijos adolescentes que no son suyos y de los adolescentes entre sí suele llevar, con frecuencia, al fracaso de la relación familiar.

La familia adoptiva, en la que personas o familias deciden adoptar un niño, teniendo o no sus propios hijos biológicos. Es un rasgo de gran generosidad adoptar (por supuesto, legalmente) un niño y darle una familia. Para que salga bien, debe haberse hecho por el mayor bien del niño, y no exclusivamente para saciar la necesidad de ser madre o padre.

Cada tipo de familia tiene sus posibilidades y sus dificultades. Los tipos de familia más frecuentes en la actualidad presentan posibilidades y dificultades muy diferentes. Sin duda, un niño no se siente igual en las diversas situaciones, pero, ahí justamente está la labor de todos. Cada familia debe aprovechar los recursos, suplir las deficiencias y conseguir resolver, de la mejor forma posible, las dificultades inherentes a la buena educación de los hijos.

Los niños necesitan tener a su disposición muchos recursos: afectivos, educativos, sociales, económicos. Los niños, además de tener cubiertas sus necesidades físicas, necesitan, especialmente, el cariño, la atención y el tiempo de los padres. La familia tiene que ser la primera proveedora de esos recursos, aunque algunas de esas responsabilidades pueden delegarlas, o pueden ser suplidas por otras personas e instituciones.

No se puede olvidar que la familia es la responsable y la que ostenta el derecho a educar, todos los demás lo tienen por delegación y a los padres compete la vigilancia para ver si se cumple o no con el encargo delegado. El cuidado, la atención, el afecto, pueden ser compartidos con la familia extensa, o los cuidadores. Las necesidades educativas con la escuela o con diferentes organizaciones de apoyo. El Estado puede y debe  proporcionar ayudas económicas y sanitarias.

2.- Las diversas funciones de la familia agrupadas en tres:

Función biológica: Se refiere a la reproducción humana. Toda sociedad que no tenga suficientes nacimientos para cubrir las bajas por fallecimientos, está llamada a desaparecer, en un tiempo más o menos largo. La familia, en cuanto unión de un hombre y una mujer con intención de futura descendencia, es la célula vital de la sociedad. No se reproducen los individuos aislados, ni las parejas del mismo sexo; sólo la unión de un hombre y una mujer puede ser generadora de una nueva vida. Y esto es, precisamente, lo que hace el matrimonio.

Las uniones de personas del mismo sexo no pueden cumplir la función biológica de traer hijos al mundo, y, aunque mereciendo nuestro respeto en otras funciones que pueden desarrollar, no pueden ser comparadas con el matrimonio de un hombre y una mujer. 

Otra parte, no menos importante, de la función biológica es la subsistencia de los hijos a la que están obligados los padres: provisión de alimento y prestación de los cuidados necesarios para su desarrollo, garantizando la supervivencia de la especie y por tanto de la sociedad.

Función educadora y socializadora: Suele decirse que la educación de los hijos empieza en el nacimiento de los padres. En efecto, para que los padres puedan educar asus hijos, antes, deben ellos haber sido educados. Nadie da lo que no tiene. El instinto y el propio rol de padre o madre les dirá, en la mayoría de los casos, lo que tienen que hacer; pero, deberán aprender otras muchas cosas. El padre y la madre son, por derecho y obligación, los principales educadores de sus hijos. No pueden contentarse con delegar en otros esta importantísima función. Todos los demás, digamos familiares, profesores, amigos, etc. no deben ser más que cooperadores de los padres y siempre bajo su supervisión, nunca sus sustitutos.

En cumplimiento de esta misión educadora y socializadora, los padres, ambos, deben inculcar a sus hijos fuertes convicciones, los valores humanos, los valores religiosos, las costumbres, las tradiciones, las actitudes y normas propias de la sociedad en que viven, y más en concreto, propias de esa familia. Así construirán los hijos su propia identidad, la imagen que cada uno tiene de sí mismo como ser distinto de los demás, con su  personalidad, sus habilidades y conocimientos.

Todo esto lo aprenderán los hijos, no sólo de labios de sus padres y abuelos, sino sobre todo, de sus ejemplos. Los hijos aprenden a amar, viendo cómo aman sus padres; a perdonar, viendo cómo perdonan sus padres; a convivir, viendo cómo conviven sus padres, etc.

¿Son así las raíces familiares?
Estas enseñanzas y ejemplos de los padres conformarán las raíces más profundas en la personalidad de los hijos y serán el mejor bagaje para  su adolescencia y edad adulta. Todos tenemos ancladas nuestras raíces en nuestra propia familia. Una persona sin raíces es una persona sin familia y sin arraigo.La familia es la encargada de propiciar que los hijos se desarrollen como miembros de la sociedad concreta en la que han nacido, con un sentido de pertenencia a la misma.

Función de seguridad: Se refiere a la obligación que tiene la familia de procurar la integridad y el bienestar de sus miembros. Se puede considerar los siguientes aspectos:

Seguridad física: Procurar la salud de sus miembros ante el riesgo de una agresión física, una enfermedad, un accidente, etc.

Seguridad moral: Vivir los valores morales de la familia, prevenir a sus miembros de las malas amistades y hacer todo lo posible para evitar las lacras de la vagancia, la servidumbre, la explotación, el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, etc. Corregir los errores, dar el consejo oportuno y estimular ante la angustia o el fracaso.

Seguridad afectiva: Dar el amor, el cariño o calor humano a los miembros de la familia. El ser humano necesita sentirse amado. No hay mayor desgracia que la de no tener a alguien que te diga: ¡Te quiero!

¿Por qué creo en la familia? Asistimos a la extensión deldesconcierto extremo en lo que es la familia. En nuestra sociedad, hay opiniones diversas que hacen pensar que no existe ningún criterio que identifique y defina lo que es la familia. 

    Creo en la familia basada en el matrimonio, entendido éste como: Compromiso recíproco públicamente expresado y regulado. Aceptación plena de la responsabilidad con respecto al otro y a los hijos y la aceptación de los derechos y deberes. Núcleo social  primario en el que se funda la vida de la sociedad.

    Creo en la familia porque creo en el amor conyugal, signo visible del amor de Dios a la humanidad. Cuando Él quiso expresar el vínculo que le une al hombre, escogió la forma del amor y la fidelidad conyugal. Los esposos, cuando viven su amor conyugal, imitan a Dios en su actitud de amor y pueden decir, con razón, que algo así siente Dios hacia la humanidad. Este amor es el único que responde plenamente a la voluntad creadora de Dios, que constituyó al ser humano varón y hembra. Creo en el amor conyugal por ser la forma más completa y perfecta del amor, la que vincula a un hombre y una mujer con un compromiso de mutua entrega, expresada, en último término, en la entrega corporal, por la que se hacen una sola carne.

    Creo en la familia porque está llamada a ser signo luminoso del amor: La familia es la sociedad básica en el proceso de humanización, como la célula de todo el organismo social. Cuando la familia enferma, los hombres y las comunidades, se desintegran y deshumanizan.  

No creo que otras uniones actuales sean alternativas a la familia, aunque las respeto. No lo son las parejas de hecho. No lo es el mal llamado matrimonio entre homosexuales. No lo es el “amor libre” que pretende eliminar la familia con el pretexto de liberar al hombre y a la mujer de la “esclavitud” del compromiso familiar. No hay que confundir “amor libre” y “convivencia prematrimonial”, hoy muy extendida entre los jóvenes y que, la mayoría de las veces, es la antesala del matrimonio. El amor libre banaliza el sexo despojando a la relación sexual de lo más grande y hermoso que puede haber entre un hombre y una mujer, su capacidad de amar y de entrega total uno al otro.

Un juego familiar

    Creo en la familia porque es el templo del amor. Sólo en ella se aprende con modelos vivos lo que significa amar sin límites, amar en gratuidad, amar sin distinción, amar en la salud y en la enfermedad, amar en la niñez, la juventud y la ancianidad.

    Creo en la familia porque es la universidad de los valores humanos y cristianos. El “ansia de saber” es importante para los hombres y mujeres, pero es mucho más importante el “ansia de ser”. Cada cual es lo que son sus valores. Aquí radica la importancia de la familia, donde el niño y el joven aprenden y copian los valores humanos y cristianos que conformarán su personalidad. 

    Creo enla familia porque es la Iglesia doméstica, la Iglesia pequeña que acoge, vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios.

    Creo en la familia porque Dios cree en ella. Al crear al ser humano a su imagen y semejanza, varón y mujer, quiso poner en el centro de su proyecto la realidad del amor entre el hombre y la mujer. Toda la historia de la salvación es un diálogo apasionado entre el Dios fiel, descrito por los profetas como el novio o el esposo, y la comunidad elegida, la esposa. 

El futuro de la humanidad depende, en gran parte, de que las familias crean en ellas mismas y asuman sus responsabilidades. El futuro de la humanidad se fragua en las familias. Nuestro mañana será lo que decidan las familias de hoy. Las familias en las que haya santidad de vida serán la sal y la luz del porvenir.

La autoridad en la familia

La autoridad es el atributo que tienen los que detentan el mando para dictar disposiciones y hacerlas cumplir en al ámbito de su competencia. En la familia, la autoridad la detentan ambos cónyuges y la fuente de esta autoridad es el hecho de haber constituido la comunidad conyugal.

¿Cómo fue la autoridad en las familias de nuestros mayores? En tiempos no  muy lejanos, la autoridad familiar era detentada exclusivamente por el varón, así constaba en el ordenamiento jurídico y esa era la práctica; el padre era el que mandaba en la familia, el que firmaba toda clase de documentos y el que imponía su autoridad, a veces, con métodos que hoy son considerados totalmente rechazables.

¿Es posible y necesaria la autoridad en la familia de hoy? Al haber cambiado la manera de ejercer la autoridad en la familia, todavía en muchas de ellas no se ha  asimilado el nuevo concepto, por lo que se ha producido un vacío. Los padres ya no usan los métodos anteriores, que no serían aceptados por los hijos, y tampoco saben poner en práctica la nueva concepción de la autoridad. Hay un vacío de autoridad en la familia, también en las instituciones educativas y en muchos otros estamentos de la sociedad. Pero, la autoridad es necesaria para que la familia pueda funcionar y es posible conseguirlo, si los que tienen que detentarla siguen unos principios básicos.

Principios rectores: 

1º.- La igualdad del hombre y la mujer en la sociedad actualcuyo reconocimiento teórico nadie pone en duda, aunque en el práctico queden muchas lagunas. 

2º. El mayor reconocimiento de los derechos de la persona.

Nuevo enfoque de la autoridad en la familia de hoy: La autoridad no se polariza en ninguno de los componentes de la pareja, sino que se comparte por ambos y se ejerce en diálogo afectivo con los hijos. Se considera la familia como una comunidad de amor. Se da mayor importancia a la relación afectiva que al ordenar y mandar. Se fomenta la confianza y el diálogo entre todos los miembros de la familia. Se tiende a comportarse como amigos de los hijos, pero sin olvidar que son padres. Se procura más el desarrollo  armónico e integral de los hijos. Se toman en consideración las características propias de cada uno, para prepararlos a todos a convivir en una sociedad competitiva, libre y responsablemente.

Arte de hacer familia en 24 puntos

1.- Da, todos los días, gracias a Dios por tu familia, por la de antes y por la de ahora. Tú has tenido una gran suerte; por desgracia, hay muchas personas que no tienen familia.

2.- Los esposos viven juntos porque se quieren, deben expresarse el cariño frecuentemente con palabras y con obras.

3.- Los esposos emplean la mayoría de su tiempo fuera de sus trabajos profesionales, en las faenas domésticas y el ocio, deben reservar todos los días una parte para dialogar entre ellos.

4.- Todos necesitamos sentirnos necesarios. También tu cónyuge y tus hijos. Debes valorar su trabajo, su esfuerzo y los detalles de cada uno.

5.- Habéis nacido para ser felices, estad atentos a vuestra propia felicidad y a la de todos los de la familia. Aprovechad todas las ocasiones para daros felicidad uno al otro.

6.- Cuando se enciende la televisión se acaba el diálogo en el hogar, buscad ratos de comunicación, de diálogo y de convivencia para todos los miembros de la familia.

7.-Vivimos en un mundo lleno de prisas y de ruidos. Procurad espacios para la intimidad relajada y el silencio acogedor.

8.-La familia, como la ensalada, se condimenta con el aceite de la comunicación, con el vinagre de las dificultades y los roces cotidianos y con la sal del humor y las carcajadas.

9.- La solidaridad y la generosidad brotan en las familias abiertas a los demás, aquellas que irradian su propia felicidad.

10.- De los padres que no tienen secretos entre sí y se manifiestan sus sentimientos y estados de ánimo, nacen hijos sociables y sinceros.

11.- De los padres que se besan, se acarician y se dicen que se quieren, con palabras y obras, en presencia de sus hijos, nacen hijos que saben amar porque aprendieron lo que es el amor.

12.- Cada familia es única; cada familia tiene sus propios valores. Los padres son los artífices de su familia y de su propia escala de valores.

13.- La risa y el buen humor es un ingrediente indispensable para la salud del hogar y para que los hijos crezcan felices.

14.- La familia es el lugar más apropiado para la generosidad y el perdón. En la familia todo se olvida, todo se perdona, siempre se está dispuesto a volver a empezar.

15.- Cuenta tus cosas a los tuyos, es una muestra de amor y de confianza. No les ocultes tus sentimientos, cualesquiera que estos sean.

16.- Regala, al levantarte, tu deseo de buenos días; comparte las tareas, que son labor de todos. Despídete al salir y saluda al entrar, es mucho más que un signo de buena educación.

17.- Pide todo lo que necesites de los tuyos. Recuerda, es mejor pedir que esperar en silencio a que te den lo que no te pueden dar porque no lo conocen.

18.- Valora a tu familia ahora por lo que realmente es para ti: un gran tesoro. No esperes a valorarla cuando, por desgracia, se haya roto.

19.- Todos los días son buenos para demostraros el cariño unos a otros. Aprovecha los cumpleaños, y las fiestas familiares para, con pequeños detalles, crear un clima de amor en tu hogar.

20.- Escribe, de vez en cuando, una nota o una cartita a uno cualquiera de los tuyos. Hazlo a todos. Te darás cuenta de lo mucho que lo agradecen y lo mucho que les gusta. Las releerán.

21.- Procura ver siempre en ti, en los tuyos y en los acontecimientos familiares y sociales el lado positivo. Del pesimismo no se puede esperar nada bueno.

22.- Cuenta siempre con Dios en todos los asuntos de tu familia. Él siempre está de tu parte, te guiará, ayudará y consolará. Poned ambos esposos vuestra confianza en Dios y encomendadle a vuestros hijos.

23.- Que Santa María, Madre de Jesús y Madre nuestra os acompañe en vuestro caminar de familia.

24.- La oración en familia crea unidad y obtiene la bendición de Dios. Rezad en familia todos los días. No lo olvidéis, “familia que reza unida, permanece unida”.

6.- ¿Está en crisis la familia cristiana?

Sí, parece que está en crisis y que es necesaria una nueva evangelización de ella, para que todos sus miembros vivan en plenitud los valores del Reino. “Id también vosotros a mi viña” Mt 20, 3-4. “Id y proclamad el Evangelio a toda criatura” Mc 16, 15. Es deseable que todos los miembros de la familia estén evangelizados. Esto supone: 

Asumir los valores del Evangelio como la propia identidad. Vivir coherentemente con los valores asumidos y ponerlos de manifiesto en el trabajo, la política, la economía, el arte, la ciencia, los medios de comunicación, las diversiones, etc. Poner los medios para lograr una formación permanente, gradual e integral, que capacite a todos los miembros de la familia para responder con eficacia a los desafíos actuales de la sociedad. Aceptar la misión evangelizadora: Custodiar, comunicar y vivir la fe y el amor, dentro y fuera del hogar. Ser verdaderos testigos.

Valor del testimonio: El testimonio de los padres hace que tanto ellos como sus hijos vivan y se perfeccionen como personas y como creyentes. La familia por sus múltiples interrelaciones, es un lugar privilegiado para la realización personal. Tanto el matrimonio como la familia son un proyecto de Dios, que invita al hombre y a la mujer a realizar su proyecto de amor en la comunidad conyugal. La vivencia y el ejemplo de los padres es el mejor de todos los caminos para transmitir y educar a los hijos en los valores humanos y cristianos.

Es un gravísimo error intentar educar sin practicar uno mismo los valores que desea transmitir. La familia cristiana es “Iglesia doméstica” cuando, estando evangelizada, se convierte en evangelizadora, porque acoge, vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios a los demás. El trabajo bien hecho, la oración hogareña, la catequesis familiar, la recepción de los sacramentos, la presencia testimonial de los padres y de los hijos en la sociedad son algunos medios de santificación familiar y de ser fermento para la Iglesia y la sociedad.

La familia evangelizadora de otras familias: “No se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín sino sobre un candelero para que alumbre a todos” (Mt 5,15) con el modo de vivir, con el oportuno consejo, y con la solidaridad sincera. Familia en relación abierta a otras familias con las que pueda establecer contacto coyuntural o permanente. Abierta a su participación en movimientos, asociaciones o grupos que ayudan a realizarse como personas y a celebrar juntos su fe cristiana.

El amor es el primer mandamiento cristiano: Para los esposos cristianos debe ser su norma de vida. Por el sacramento del matrimonio, el amor humano es santificante y productor de vida divina. El amor conyugal significa y realiza el amor de Cristo y su Iglesia. El amor todo lo llena, todo lo cubre, todo lo perdona. El amor pasa de limitaciones y defectos. El amor es gratuito y solidario. Léase el capítulo 13 de la primera carta de San Pablo a los corintios. Cada cónyuge debe ser protagonista de la evangelización del otro y ambos de la de sus hijos.

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153.9.- LA FAMILIA Y SUS CIRCUNSTANCIas: EL VALOR DE LA FAMILIA

 

1.- La familia, base fundamental de la sociedad

En la familia se gestaron los contenidos de lo que humanamente somos, persona por persona. Con sus fallos y limitaciones, la familia sigue cumpliendo su función mejor que ninguna otra institución tanto en la formación y el crecimiento de las personas como en la función de célula fundacional de la sociedad.

A pesar de los intentos, ninguna otra institución ha sido capaz de sustituirla. ¿Por qué no ha surgido nada mejor? De su defensa depende una parte importante de nuestro futuro como sociedad, nuestros marcos de referencia y el principio de la identidad de cada uno.

Nunca hasta estos tiempos se había dudado de que la mejor forma de funcionar de los humanos era a partir de un núcleo pequeño como la familia, que diera fortaleza a cada uno de sus miembros frente a las desgracias y los esfuerzos cotidianos para la supervivencia, y que aportara el marco de seguridad, pertenencia y constancia que requiere el desarrollo afectivo de las personas. Hoy se ha perdido gran parte del sentido de unidad, respeto y compromiso que sostenía a la familia y le daba razón de ser.

Por matrimonio se entiende a dos personas que se unen con la decisión de pasar juntos el resto de su vida, apoyándose y acompañándose, por amor y por interés mutuo, con la intención, si la pareja la conforman un hombre y una mujer, de materializar su trascendencia con la llegada de los hijos.

¿Es el amor el motor del matrimonio? En el relato del Génesis leemos que Yavé creó a Adán, después a Eva y se la presentó. Entonces, Adán“exclamó: Esto sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne… Por eso se dejará el hombre a su padre y a su madre y se adherirá a su mujer, y serán los dos una sola carne” (Gén 2, 23-24)

La expresión poética

“hueso de mis huesos y carne de mi carne”

indica el amor entre los miembros de la pareja. A primera vista podemos deducir que “el amor es el motor del matrimonio” y, en verdad, lo ha sido y sigue siendo en muchos casos; pero, también se han dado y se dan muchos otros en los que se excluye el amor matrimonial y se va al matrimonio por otros intereses.

Así, el hombre solo que ve cómo se le pasa la vida y cae en las cuenta de que necesita la compañía de una mujer para casarse y tener hijos. O la mujer, sobre todo en tiempos pasados, que, cumplidos los treinta, empezaba a sentirse “vieja”, y buscaba un marido con “posibles”. Decían las comadres que el amor vendría después y, a veces, acertaban; aunque, en la mayoría de los casos, el amor no estaba presente y se sustituía por la “total sumisión de la mujer al marido” y por los frecuentes adulterios de éste.

En todos los siglos se han dado (y aún se siguen dando) los matrimonios de conveniencia, persiguiendo intereses muy diversos, en todas las clases sociales. Hubo épocas en las que los matrimonios eran arreglados por los padres o por casamenteros profesionales, y aunque los contrayentes no ignoraban las desagradables posibilidades, tenían la certeza de que peor era quedarse solterones Estos modelos de matrimonio no son los deseables y este sentimiento ha contribuido a incrementar el valor del matrimonio por amor.

3.- ¿Está en crisis el matrimonio tradicional?

El matrimonio tradicional hace aguas por varios motivos:

Porque se ha perdido el sentido del compromiso. Hoy muchas uniones son un experimento; continúan, si les va bien; en caso contrario, se separan o divorcian y asunto concluído. Esto ha dado origen a que hombres y mujeres separados o divorciados, con hijos o sin ellos, inicien una nueva relación experimental. La convivencia es posible, pero será muy difícil entre el padre, la madre y los hijos traumatizados por el fracaso de sus familias anteriores.

Porque la mujer de hoy no acepta la sumisión y exige la igualdad de derechos y deberes (lo cual está requetebién); pero esto, a muchos hombres, les incomoda hasta el punto de convertirse en maltratadores y algunos en asesinos de sus esposas.

Porque la mujer ha cambiado en parte su rol. Ya no es la mujer casi analfabeta de otro tiempo; ahora, en porcentaje cada vez mayor, tiene estudios universitarios y ejerce brillantemente su profesión; en general, todas han subido bastante su formación. Ya no es el ama de casa que, en exclusiva, hace las labores caseras y educa a los hijos, ahora trabaja (si encuentra donde) y aporta su salario a la bolsa familiar.

Porque las leyes actuales son más flexibles. Se llega más facilmente a la separación y al divorcio, se reconocen las parejas de hecho y se pone fin a la cláusula “para toda la vida”.

Adaptación o desaparición de la familia: La irrupción de la mujer en la sociedad es cada día mayor. También la reclamación de igualdad con el hombre en derechos y deberes ha llevado a la sociedad a un punto de no retorno. Todo esto me lleva a decir que el matrimonio, tal como lo vivieron nuestros abuelos, ha desaparecido. Pero, en medio de todos estos cambios, hay matrimonios y familias que brillan con luz propia en medio de la oscuridad.                                                                                      Existen familias que aceptan el reto de la adaptación Padres y madres que se casan por amor, que se aceptan como son, con sus virtudes y sus defectos, que se desviven para hacerse mutuamente felices. Padres y madres que, trabajando ambos, o  no, fuera del hogar, cooperan en las labores de la casa y en el cuidado y educación de los hijos; familias, en las que padres e hijos atienden las necesidades de todos, en las que el respeto y el cuidado del otro es fundamental; familias que, de verdad, contribuyen a la formación como personas de cada uno de sus miembros. Estas familias demuestran contundentemente que los cambios son muy positivos. ¡¡Sólo hay que adaptarse a ellos!!

No renuncia a los valores de la familia tradicional, el amor, la entrega o el compromiso, etc.; rechaza los antivalores, el egoismo, la prepotencia masculina o la sumisión femenina, etc. y fija su propio proyecto.

Así como para construir un edificio lo primero que se pone son unos buenos pilares que, anclados en la profundidad, le den equilibrio y sostén, así también, para construir la familia adaptable es imprescindible que, primero los progenitores y después los hijos, estén anclados en una serie de valores, como el amor, la acogida, la generosidad, el compromiso, la paciencia, la responsabilidad, la comunicación, el perdón…, etc. etc.

Estos valores, profundamente arraigados entre sí, son los pilares que ayudan a los miembros de la familia a formar la piña familiar y a ser todos para todos en todas las circunstancias que se les puedan presentar.

La “familia adaptable” es el hogar al que todos están orgullosos de pertenecer, el que les da solidez para capear las tempestades de la vida, el que les prepara para acometer el futuro del mejor modo posible, siempre contando con el respaldo de toda la familia. La “familia adaptable” es una familia estructurada y cohesionada, en contraposición a la familia desubicada, desestructurada y sin cohesión.  

Produce alegría contemplar el día a día de la familia estructurada y cohesionada y no deja de entristecernos que, en la actualidad, haya no pocas familias desestructuradas y sus hijos, carentes del amor familiar, se agrupan en pandillas como único referente familiar.

La familia, marco de referencia y principio de identidad. La familia no hace desaparecer las individualidades sino que les brinda el mejor de los entornos para el desarrollo personal, un grupo de pertenencia y de referencia. Cada familia tiene su propia manera de ser. Tanto los padres como los hijos tienen cada uno su propia personalidad, su propia manera de ser que conservarán durante toda su vida. Lo propia de la familia es integrar esas maneras de ser y enriquecerlas con la convivencia familiar dentro del marco de los valores prefijados en el proyecto. La familia bien estructurada no anula la personalidad de sus miembros, sino que, en el clima de afecto y comprensión que le es propio, la modula, criba y acrisola. La familia no solo da los apellidos, da la pertenencia y la identidad familiar.

5. Poema de la Madre Teresa de Calcuta

Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.                                Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.                   Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.

Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, piensen, sueñen, cuenten, vivan… estará la semilla del camino enseñado y aprendido.

Teresa de Calcuta

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153.10.- LA FAMILIA Y SUS CIRCUNSTANCIAS: EL ABORTO

 

Todo ser humano, desde su concepción hasta su muerte, recorre una serie de etapas.

¿Qué es el aborto? Es la interrupción del embarazo debida a la muerte del embrión o el feto. El aborto puede darse también en un parto de un feto vivo pero inviable; si el feto es viable, no se trata de aborto sino de parto prematuro. Para que un embarazo se interrumpa éste tiene que haber comenzado.                         Pero, ¿cuándo comienza un embarazo? El embarazo comienza cuando empieza a existir un nuevo ser.                                               El aborto espontáneo: El aborto espontáneo o involuntario es el que no es fruto de la voluntad de la madre sino de alguna anomalía o disfunción del embrión. Hasta el 70% de los abortos espontáneos tienen lugar durante el primer trimestre del embarazo y se originan por anomalías cromosómicas del feto, la mayoría de ellas por un óvulo o un espermatozoide defectuosos.                                                                                              Las anomalías cromosómicas del feto aumentan con la edad de la madre; las mujeres con más de cuarenta años corren el riesgo de tener abortos espontáneos por esta causa. A veces, la célula germinal se divide de forma desparejada y produce óvulos o espermatozoides con cromosomas de más o de menos, por lo que el embrión tendrá una anomalía cromosómica. Otra anomalía es el llamado “cigoto detenido”, que es una bolsa de embarazo que no contiene embrión, ya sea porque éste no se formó o porque no se desarrolló.

El aborto provocado: Es el que se debe a una serie de actos voluntarios de la madre hechos precisamente con la intención de provocar la interrupción del embarazo.

Desde el posicionamiento de que hay un ser humano desde el instante mismo de la fecundación, todo lo que cause la muerte de ese embrión o le impida hacer su recorrido natural, antes de implantarse en el útero materno o después hasta que sea viable, es  considerado un aborto voluntario. En este sentido, la píldora RU-486, llamada ”píldora del día siguiente” es una píldora abortiva.La “píldora del día siguiente” es un preparado cuyas altas dosis de hormonas alteran en la madre el equilibrio hormonal necesario para que la mucosa uterina pueda acoger al embrión, por lo que, si tras unas relaciones sexuales se ha generado un embrión, éste no podrá implantarse en el útero, sino que morirá y será expulsado. Esta píldora no es anticonceptiva , puesto que no impide la fecundación, sino que es antiimplantatoria, y por tanto abortiva. La intención de la mujer que usa esta píldora es que el embarazo, en caso de existir, sea interrumpido, haciendo imposible la anidación del embrión.

Las técnicas abortivas: Como la palabra “aborto” no suena bien en una sociedad cristiana, los defensores del aborto suelen camuflar el hecho con expresiones tales como “interrupción voluntaria del embarazo”, “derecho de la mujer a decidir” o “derecho de la mujer a la salud reproductiva”. Además de la píldora ya citada, están en uso varias técnicas para provocar el aborto.                                                                                                      Desde la más remota antigüedad, la práctica del aborto ha sido casi universal. Son muy numerosos los métodos empleados, y van desde el empleo de medicamentos abortivos hasta la desmembración del feto para su posterior succión.

A los profanos en esta materia que, por lo tanto, no estamos acostumbrados a tales escenas, como es mi caso, me ha impresionado mucho leer y ver las imágenes fotográficas de los diferentes métodos empleados para abortar. Algunos de ellos me han producido nauseas, no sólo por lo que representa el aborto en sí mismo, sino, además, por la brutalidad del método empleado. Renuncio a entrar en más detalles, porque no quiero que mis posibles lectores lo pasen tal mal como yo.                      Estoy seguro de que si todas las mujeres que se someten a un aborto vieran antes estas escenas, ninguna de ellas sería capaz de seguir adelante. No soy quien para juzgar la conducta de nadie, sólo Dios es juez de todos.

Los embriones congelados: Uno de los fallos de las técnicas de reproducción in vitro es que, para cubrir su alto número de fracasos, en cada proceso no se fecunda un único óvulo y se transfiere al útero, sino que se fecundan varios y se van transfiriendo, uno tras otro, hasta lograr que uno quede implantado. El resultado es que, en cada proceso de reproducción in vitro, sobran un indeterminado número de embriones que, por ley, se guardan congelados por un máximo de cinco años.                                                                                             La proliferación de esta técnica de reproducción ha dado lugar a un gran número de embriones congelados y su número seguirá aumentando. En la solución del problema planteado, no se puede olvidar que son seres humanos en su primera etapa de desarrollo y que su destrucción es un crimen.

Incidencia del aborto provocado en España: El Consejo Superior de Investigaciones Científicas publicó un informe, del que entresaco las siguientes frases:                                                     “Cada día más de 200 mujeres abortan en España”. Esto nos lleva a unos 73000 mil abortos al año.                                                 “El 97 % de los abortos se realizaron bajo el supuesto de evitar daño físico o psíquico a la madre, 2´5 % por defectos del feto y 0´1 % por violaciones”.                                                                   La ocupación laboral de la madre, en la mayoría de los casos por cuenta ajena, es el factor determinante del aborto en España”.                                                                                                          Si el factor determinante en la mayoría de los casos es el trabajo de la madre, no se entiende cómo se invoca el supuesto de la salud física o psíquica de la madre, sería más exacto decir que la madre no acepta el embarazo por una causa social o económica.                                                                                                    “El aborto es una de las experiencias más traumáticas que puede experimentar una mujer”. Se refiere, sobre todo, al aborto de su hijo en edad fetal. No es de extrañar, pues a la pérdida del hijo hay que añadir la violencia en sí del propio aborto.                                                                                           Legislación sobre el aborto: Las diversas legislaciones de los países han penalizado siempre el aborto. No obstante, desde finales del siglo pasado, algunos países han promulgado leyes despenalizadoras, lo que quiere decir que no se castiga al que lo practica ni a quien consiente que se le practique, en los supuestos admitidos en la ley. En España, la legislación sobre el aborto está recogida en el Código Penal, artículos 411 a 417 bis.

Supuestos legales: Por peligro para la salud física o psíquica de la madre, se permite el aborto en cualquier momento. Por violación, se permite el aborto hasta la semana doce del embarazo.   Por graves malformaciones físicas o psíquicas del feto, se permite el aborto hasta las 22 semanas del embarazo. Las leyes se hacen para ser cumplidas, pero no siempre sucede así.                                                                                                                    El aborto mueve muchos miles de millones y, para repartirse la tarta, han surgido infinidad de clínicas que lo practican .

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153.11.- LA FAMILIA Y SUS CIRCUNSTANCIAS: LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS


1.- Educadores y educandos

La educación supone una interacción entre las personas que educan y las que eciben la educación; se produce un intercambio de relaciones personales.Los padres deben ser agentes activos en el proceso educativo de sus hijos. La educación de los hijos es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los maestros. La dinámica educativa incluye e integra, en una actividad permanente, a los hijos, como educandos y a los padres, a los maestros y a la comunidad en su conjunto, como educadores.

2.- La familia

Hablar de familia y escuela es hablar, en primer lugar, de la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos, y, en segundo lugar, de la necesidad de una colaboración estrecha entre los padres y los educadores. La participación de los padres en la educación de los hijos debe ser considerada esencial y fundamental, pues son ellos los que ponen la primera piedra de ese importante edificio que marcará el futuro de cada ser humano.                                                                                                    La familia es la institución básica y la más importante de la sociedad. Es la institución más cercana, donde el recién nacido encuentra el amor, el cariño y la ayuda que necesita para    subsistir; donde se siente a gusto y empieza la socialización y el aprendizaje. Primero será la familia, el grupo más importante y luego se extenderá a la guardería, la escuela, el colegio y los amigos, llegando finalmente al resto de la sociedad.

Por “educación familiar” entendemos:

El tipo de educación que queremos dar.

Que son, ante todo, los padres los artífices de la educación y de escoger el tipo de educación y el centro que la va a impartir.  He aquí una escena de la vida diaria que nos ayudará a reflexionar sobre el tipo de educación:                                                 - El padre: ¡María! No tengo ganas de ir a trabajar, llama a la oficina y di que estoy enfermo.                                                                 -El niño: ¡Mamá! Tengo sueño, no tengo ganas de ir al colegio. Llama a la profe" y dile que estoy malo.                                                   -  La madre: ¡Hijo! Tienes que ir al colegio para aprender y ser un hombre de provecho, no un vago, como tu padre.                - El niño: ¡Mamá! A papá le va muy bien siendo un vago. ¿Por qué no le dices a él que vaya a trabajar?

Este diálogo, en clave de humor, muestra una situación de enseñanza y de aprendizaje entre padres e hijos. El padre sirve de punto de referencia para la conducta del hijo; la madre se sirve de un estereotipo:"el hombre de provecho opuesto al hombre vago", para poner de manifiesto una teoría implícita: reprochar la conducta del padre, al tiempo que lo desprecia. En el diálogo se reflejan tres ejes fundamentales para la educación de los hijos:

Los puntos de referencia: Son guías, modelos que los hijos tienden a imitar. Se refieren también a normas, reglas, valores que van a fomentar actitudes positivas en los hijos.

El valor del ejemplo: De nada sirve lo que la madre diga al niño. El ejemplo viviente del padre, tiene una fuerza mayor. El ejemplo es importante, si queremos que el niño cambie de actitud o mejore una conducta, tiene que ver cómo sus padres practican la coherencia entre lo piensan, dicen y hacen.

El amor es el motor de la acción educativa familiar: El amor no es un dejar hacer. Aveces, es también decir no. Los niños pequeños no saben distinguir lo que está bien de lo que está mal, lo que es peligroso de lo que no es, y es necesario hacérselo ver, pero dando lugar al razonamiento, al diálogo, a la comunicación.                                                                                   Estudio y familia

Obtener un buen rendimiento académico va a depender, en gran medida, de la dedicación que el niño preste a las tareas escolares durante el tiempo que está en su casa. Aunque, al contrario de lo pudiera pensarse en principio, no es tan    importante el tiempo que se invierte en el estudio como la calidad de éste. De ahí la relevancia de conocer ciertas pautas que contribuyan a un óptimo aprovechamiento del "trabajo de casa".                                                                                          Seguramente, una de las premisas más importantes y difíciles de lograr es concienciarse de que estudiar es un trabajo duro que requiere esfuerzo y sacrificio, tanto por parte de los padres como de los hijos. En este sentido, la influencia paterna será  determinante en lo referente a los aspectos ambientales, la estimulación afectiva para motivar y la cognitiva para despertar el interés por la realización de la tarea. Mientras que del estudiante dependerán la organización del tiempo, la elección de la técnica de estudio y la motivación.

El lugar de estudio: Éste tiene que reunir una serie de condiciones. Ante todo ha de favorecer la concentración; por lo que no puede haber televisión, música o tránsito de personas. Para evitar distracciones es importante estudiar siempre en un mismo escritorio, ordenado y vacío de elementos superfluos. Lo ideal es que esté ubicado en una habitación con una temperatura agradable y bien iluminada, a ser posible con luz natural que no proyecte sombras sobre la mesa.

La organización del tiempo. Es otro de los factores que deben cuidarse. Una de las  recomendaciones más reiteradas en este sentido es establecer un "horario semanal". En él se debe reservar un tiempo diario de estudio. Para crear un hábito es bueno que siempre sea a la misma hora, descartando la sobremesa y momentos posteriores a esfuerzos físicos de cierta intensidad.

Las técnicas de estudio: La elección de la técnica de estudio es algo personal. No todos aprendemos de la misma forma. A pesar de ello, suelen dar buenos resultados las siguientes estrategias: Realizar una lectura comprensiva del texto. Realizar una segunda lectura destacando las ideas más importantes. Relacionar entre sí las ideas señaladas como más importantes, de tal modo que el conjunto tenga sentido. Para las materias   eminentemente prácticas, como las matemáticas, lo más apropiado es realizar diversos ejercicios hasta comprender perfectamente el procedimiento a seguir.

El ambiente familiar: Para despertar la motivación, es necesario estimular al niño  para que descubra sus propias capacidades, esto va a contribuir a desarrollar su motivación intrínseca, provocada por el logro de los objetivos propuestos y el sentimiento de autoeficacia que origina este logro y que le va a llenar de satisfacción favoreciendo a la vez su autoestima. La motivación, por tanto, tiene que ser algo que nazca del interior del niño y esto se puede favorecer a través de las vivencias que experimenta de su propia eficacia y valía. Los padres pueden ofrecer elementos que estimulen al niño, pero no que supongan un fin en sí mismos. Los castigos y amenazas no tienen efectos positivos sobre la motivación, sí los tiene el reconocimiento de los padres de una tarea bien hecha.                                    Conclusión: La educación familiar es una tarea particular de cada familia que tiene que cuestionarse cómo educa a sus hijos, cómo son sus prácticas educativas y descubrir si éstas son las más adecuadas dadas las características y singularidad de los hijos. Cada familia tiene su propia historia que configura su proceso educativo, pero como todo  proceso humano puede mejorarse. -

La función educativa de los padres: Educación directa es el conjunto de acciones educativas que los padres realizan personalmente: hablar, cuidar, instruir, acariciar, jugar, dar normas, etc. Estas acciones educativas llevan adherida una responsabilidad directa:

Cómo actuamos con nuestros hijos, qué conductas les ofrecemos como ejemplo, qué valoramos y qué corregimos.

Todos sabemos la importancia que tienen para los hijos el trato, el contacto, las palabras, el tiempo y el ejemplo de los padres. Tanto es así que algunos hijos se quejan, con amargura de su falta. Algunos hijos han llegado a decir: ¡Padre, no necesito tu dinero, te necesito a ti!

Es padre el que engendra, es más padre el que educa.

Sin duda, la educación directa que hacen los padres es una gran tarea, capaz de ocupar e ilusionar; a veces, capaz de hacer perder los nervios más templados, pero… también llena de momentos inolvidables, tanto para los padres como para los hijos.                                                                                                   Recuerdo y rememoro con frecuencias los muchos que yo mismo he pasado, tanto con mis padres como con mis hijos.

Educación indirecta es el conjunto de acciones que hacemos para mejorar el entorno educativo de nuestro hijo: elegir la escuela, hablar con los maestros, conocer y cuidar la relación con sus amigos, tener relación con los padres de esos amigos,  colaborar en las mejoras del barrio, ayudar o presionar para que funcionen los servicios sociales.                           Pensaréis que eso no es competencia vuestra, pero entonces ¿de quién es? A los padres nos interesa que el mundo en que van a vivir nuestros hijos sea lo más hospitalario, amable y justo posible. Eso es importantísimo para ellos. Educar es un gran proyecto familiar que tiene una dimensión social inevitable. El mundo educativo es un conjunto de influencias cruzadas y eso, si sabemos aprovecharlo, puede ser de gran ayuda.

Algunas responsabilidades educativas indirectas:

La guardería, la escuela o el colegio, no basta escoger el mejor, es necesario vigilar y participar con el centro para que realmente sea bueno.                                                                               La Televisión, es imprescindible que los padres controlen los programas que ven sus hijos. La televisión tiene programas muy buenos, pero también existe mucha basura que puede perjudicar a personas no formadas, como son nuestros hijos. Una buena medida puede ser ver la TV todos juntos y aprovechar para aclararles por qué pueden ver libremente unos programas y otros no, dado su alto contenido de violencia, de sexo o de  enseñanzas contrarias a los valores que defiende la propia familia.                                                                                Internet, podemos decir lo mismo que de la televisión y añadir que es, si cabe, más peligrosa porque los hijos suelen moverse en internet mucho mejor que los padres y, además, suelen hacerlo en privado.

Los amigos, imprescindibles para el crecimiento global y armónico. Desconfío del niño solitario y encerrado en sí mismo, seguro que tiene algún problema oculto. Si este fuera el caso, será misión de los padres descubrirlo y buscar el remedio. 

Hay amigos  buenos y otros que se dicen amigos pero que no lo son. Estos últimos pueden causar mucho daño. Misión de los padres es saber con quién andan sus hijos, los adolescentes en particular. Una invitación a merendar puede dar mucha luz.

La familia educa para ser personas: La familia forma a los individuos desde pequeños para que adquieran los valores y aprendan a adaptarse a la sociedad a la que pertenecen.

En la familia conviven todos sus miembros y, dada la fuerza del ejemplo, es más fácil que los hijos aprendan las normas de conducta y los comportamientos sociales. Hay un aspecto fundamental que marca a la familia: la presencia de un niño. Desde una perspectiva evolutivo-educativa del niño, la familia supone:                                                                                                         Un proyecto vital de existencia en común con un proyecto educativo compartido, donde hay un fuerte compromiso emocional.                                                                                                   Un contexto de desarrollo tanto para los hijos como para los padres y abuelos.                                                                                      Un escenario de encuentro intergeneracional y una red de apoyo. La familia aparece como el mejor contexto para acompañar a la persona en los cambios que implica la vida. La armonía familiar, la comprensión y el apoyo aparecen como dimensiones centrales para la formación de valores propios de cada familia. La transmisión de valores se produce principalmente a través de la familia; el clima familiar con todos sus componentes socio-afectivos da sentido a los valores, sin olvidar los demás intervinientes en dicha transmisión: las instituciones educativas, los medios de comunicación social,etc.

Ahora podemos tener una visión más clara y amplia de lo que significa la familia y la importancia que tiene para una vida en sociedad. No hay que olvidar que pueden surgir problemas si esta misión de integración social no se lleva acabo por una mala gestión. La familia es considerada como la célula fundamental de la sociedad. Su importancia se debe a que la familia es formadora de personas. En su seno nacen y crecen una serie de valores que dan forma a la identidad propia de cada familia. Estos valores son las raíces familiares que heredarán los hijos, un tesoro a conservar y del que sentirse orgullosos.

La mejor herencia: Los valores familiares son nuestras raíces. Somos lo que somos por los valores heredados de nuestros mayores; nuestros hijos serán lo que hayan de ser por los valores que nosotros les dejemos en herencia. Nuestras palabras y nuestras acciones constituyen un ejemplo, una lección viva y permanente. Los padres somos (o debemos ser) los referentes idóneos de nuestros hijos. Los valores heredados de nuestra familia e interiorizados plenamente en nuestra edad adulta, unidos a los adquiridos por nuestra cuenta, serán nuestra aportación a la construcción de una sociedad mejor.

Los valores se aprenden: La familia es el lugar privilegiado para el aprendizaje de los valores. En la familia se nace, se crece y se camina hacia la realización personal en una relación intensa, fruto de los valores y metas comunes. Los padres transmiten los valores y los hijos los aprenden, imitan y copian de todas las personas que significan algo en su vida, las que dejan huella, como son los padres, los educadores o los líderes sociales. Los valores familiares son válidos para todas las familias; pero, no producen en todas los mismos efectos porque, al enjuiciar esos valores y ponerlos en práctica, cada familia lo hace desde su óptica particular.

Hablando de valores familiares, hemos de tener en cuenta que “hay varias formas de familia” y, es más, dentro  de cada forma “cada familia es diferente”. No es que “la familia” esté en crisis, es una determinada modalidad de familia la que sufre la llamada “crisis de crecimiento” al abrirse a otras formas de familia. La familia, en sí misma y en todas sus formas, es un gran valor que tiene una enorme importancia para cada serhumano, precisamente por la función educativa de los padres.

El matrimonio estará en crisissi los padres no quieren adaptarse y la ausencia de  los valores que configuran los patrones de comportamiento acaba desintegrando la vida matrimonial y familiar. Son, por tanto, los padres quienes deben adaptar los valores matrimoniales y familiares a su situación concreta, sabiendo que la familia educa más por lo que “hace” que por lo que “dice”.

La familia es el ámbito donde el valor del ejemplo adquiere su dimensión más profunda. La familia abierta a las nuevas formas debe abrirse a nuevos valores, alejados del fundamentalismo excluyente, capaces de adaptarse a los nuevos tiempos, de superar los prejuicios y de favorecer el papel fundamental de la familia en la construcción de la personalidad de los hijos y su integración en la sociedad.

La familia educa en valores: Educar en valores para que los hijos sean personas implica una serie de características:

Considerar a cada hijo como un ser único, especial e irrepetible que es aceptado, valorado y querido por ser lo que es y como es. 

Reconocer y respetar la dignidad de todos los seres humanos. Aceptar a cada persona como el valor supremo de las realidades humanas. La convivencia y la paz entre los pueblos se fundamenta en el reconocimiento general de los valores que conforman la dignidad humana.

Acompañar y guiar a cada hijo en su trayectoria vital para que descubra el lado bueno o malo de las personas y de los acontecimientos e interiorice, libre y razonablemente, su propia escala de valores.

Contemplar para cada hijo su educación integral, que potencie todos sus valores y desarrolle todas sus posibilidades.

Educar para lograr personas libres es llevar a los hijos a su propia madurez. Para lo cual hay que respetar su personalidad, la forma de ser de cada uno; escucharlos y atenderlos en un clima de cálido afecto; poner normas, no de forma autoritaria sino que ayuden en cada momento a descubrir el camino mejor y asumirlo con responsabilidad.

Formar personas es educar para vivir en apertura hacia los demás. El ser humano es un animal social. Los padres deben educar a sus hijos en una comunidad (la familia) abierta y solidaria para ayudarlos a adquirir la capacidad de vivir en otra comunidad (la sociedad), llena de oportunidades y, también, de peligros y trampas.

Los hijos, deben aprender que, antes de tomar una decisión, deben sopesar y asumir las consecuencias de la misma. Para bien o para mal, todas las decisiones humanas tienen sus consecuencias.

“Educar es formar personas aptas para autogobernarse, no para ser gobernadas por otros”. Solo pueden autogobernarse los que han adquirido su propio criterio.

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