La vida intrauterina del feto
Es eminentemente activa en su desarrollo físico, psíquico y emocional. Sin entrar en
| Diálogo madre-hijo |
detalles,
impropios de una reflexión, sí conviene destacar que, en la quinta
semana de gestación el feto ya presenta actos reflejos, en la octava se
mueve y expresa, con sacudidas, gustos y aversiones, en el cuarto mes se
chupa el dedo, hace muecas y es sensible a la luz, a partir del sexto
mes, es capaz de oír, gustar, sentir, aprender y responder a los
estímulos emocionales que percibe a través de su madre.
Importancia del estado emocional de la madre durante el embarazo
La
madre es el medio que tiene el feto para recibir información, es su
puente de comunicación con el exterior. El feto percibe los estados de
ánimo de su madre, si está contenta o triste, relajada o nerviosa y los
interpreta con señales de agrado o de disgusto. El feto oye los latidos
del corazón de su madre y escucha su voz que interpreta como protectora.
Todas
las percepciones del feto influyen en su desarrollo, en sentido
positivo, si son tranquilizantes y en el negativo en caso contrario.
La doble comunicación madre-hijo
Comunicación fisiológica:
La madre cobija y alimenta al feto, tanto si es deseado como si no, de
ella depende su salud y su bienestar. Si ha sido deseado, no escatima
esfuerzos para proporcionarle todos los cuidados; pero si lo rechaza o
mantiene una postura indiferente o ambivalente, mermará notablemente su
seguridad emocional y física.
Todo
lo que disminuye la salud de la madre merma la del hijo. Los excesos de
trabajo, el estrés, el alcohol, el tabaco, las drogas y la alimentación
deficiente o equivocada, contribuyen a que el desarrollo del feto no sea
el correcto, pierda peso y estatura, se sienta inseguro y en un estado
de ansiedad que puede dejar huella para el futuro.
Comunicación afectiva: Es una comunicación muy compleja, ya que entra en juego el mundo de los sentimientos y las actitudes íntimas.
La
madre y el hijo tienen un canal especial de comunicación. Los mensajes
se envían y se reciben consciente e inconscientemente, esto quiere decir
que la madre, unas veces, consciente y otras inconscientemente está
siempre enviando mensajes a su hijo y recibiendo sus respuestas
inconscientes. Es este un punto en el que hay que recabar con fuerza la
atención de las madres.
El desarrollo de la personalidad del feto comienza en el útero materno
La actitud de la madre embarazada es decisiva para comunicar con su hijo y transmitirle seguridad y protección.
Es
una tarea de ambos padres proporcionar a su hogar las bases emocionales
sólidas sobre las que el feto pueda desarrollarse y desplegar el
equilibrio emocional y el talento que está adquiriendo desde su
emplazamiento uterino. La madre y el padre han dado origen a un nuevo
cuerpo, y ahora deben esforzarse para que ese ser diminuto desarrolle su
mente única y diferente que necesita ejercitarse para crecer.
El
niño es capaz de reconocer la voz de su padre entre varias, o recordar
una determinada melodía que su madre escuchó con frecuencia durante el
embarazo; hasta se han dado casos de niños, que durante su gestación
vivieron en un país distinto al suyo, que manifestaron mayor facilidad
para ese idioma que para el suyo propio.
Es,
por tanto, una obligación inexcusable de los padres dar al feto los
estímulos que puedan influir más positivamente en su desarrollo físico y
emocional, para que, cuando nazca, sea un niño sano e íntegramente
preparado para afrontar la vida.
Los
padres deben aplicarse a esta tarea buscando, sobre todo, el bien del
hijo, pero, al mismo tiempo, su consecución será la mayor fuente de
alegría y de felicidad para ambos. Una alegría y una felicidad
retroalimentada al comprobar los gestos de felicidad de su hijo.
Importancia del estado emocional de la madre durante el embarazo
La
madre es el medio que tiene el feto para recibir información, es su
puente de comunicación con el exterior. El feto percibe los estados de
ánimo de su madre, si está contenta o triste, relajada o nerviosa y los
interpreta con señales de agrado o de disgusto. El feto oye los latidos
del corazón de su madre y escucha su voz que interpreta como protectora.
Todas
las percepciones del feto influyen en su desarrollo, en sentido
positivo, si son tranquilizantes y en el negativo en caso contrario.
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