Principio general: Cada uno debe asumir el papel que le corresponde en la nueva situación: suegro o suegra, esposo o esposa, yerno o nuera. Como son papeles distintos, no deben confundirse las atribuciones de cada uno. Sólo una cosa debe ser común a todos: el afecto y la comprensión.
1.- Cuando el hijo/a casado/a se queda a vivir an la casa paterna: La convivencia puede hacerse difícil porque cada uno tiene su personalidad, sus propias ideas y la forma de solucionar las diferencias. Puede darse el caso que surjan discrepancias entre los mayores y los recién casados. ¿Qué se puede hacer en ese caso? Desde el principio, debe quedar clara la forma de llevar una buena convivencia, todos deben saber que la situación ha cambiado y que es muy importante que ninguno se meta en el terreno de los demás.Los padres deben dejar al joven matrimonio que tome las riendas de su vida matrimonial, ellos son los que deben construir su vida matrimonial y familiar, por tanto, ellos, y solamente ellos, deben tomar las decisiones que crean oportunas a ese fin. El papel de los padres es aconsejar, no imponer, ni enfadarse cada vez que los jóvenes esposos no sigan su consejo al pie de la letra. En natural que, conociendo la mayor experiencia de los mayores, les pidan su consejo; pero, no menos natural es que, una vez recibido el consejo y tomándolo en consideración, según su criterio, ellos deben tomar, entre los dos, la decisión que crean más conveniente.
2.- Cuando los jóvenes esposos tienen vivienda propia. Esto favorecerá en gran manera las relaciones entre los esposos y las de éstos conlos padres de ambos. Las relaciones con los padres de cada uno de los esposos deben ser cordiales y sinceras. Aunque vivan en distintos domicilios, todos forman parte de la familia extensa, todos deben quererse y respetarse. La desavenencia entre suegra y nuera, por desgracia, suele surgir porque no ha respetado el principio general anotado anteriormente . Tanto una como otra deben recordar su propio papel y no intercambiarlo. Las suegras tengan muy presente lo dicho más arriba sobre el consejo de los mayores, para no confundirlo nunca con la imposición. Las nueras no deben olvidar, por su parte, el respeto, la consideración y el afecto que deben a su suegra, por ser la madre de su esposo.
3.- Cuando los padres se quedan solos Es una etapa de relajación, tranquilidad y reencuentro. Ahora dispondrán de tiempo para hacer aquellas cosas que antes no hicieron, tanto por separado como ambos esposos juntos.Sólo se aburre el que no sabe llenar su tiempo libre con cosas que le ilusionen. Los mayores, por sabiduría y experiencia, pueden hacer muchas cosas muy útiles para ellos y para otras personas. Enseñar, hacer y compartir: Los jubilados podemos enseñar a otros lo que sabemos; por ejemplo, a manejar el ordenador y saber movernos por internet. Podemos hacer cosas por los demás: hay diversas ONGs con las que será una gran alegría colaborar. Podemos compartir con otros muchas experiencias. ¡Guerra a la soledad!
Es una etapa de riqueza espiritual. La lectura de los libros sagrados, la profundización en el trato personal con el Señor mediante la oración más frecuente y prolongada, harán que su espíritu se abra más y más a la presencia viva del Espíritu.
“Rechaza las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad, que es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura” (ITim 4, 7)
4.- Cuando los padres no pueden valerse por sí solos Hoy, tal vez por la estrechez de las viviendas, se tiende a que los padres mayores no vivan con alguno de sus hijos casados. Creo que las causas son más profundas, se pueden citar el desamor, el egoísmo y la incomprensión. En definitiva: la pérdida de unos valores humanos fundamentales, que sí poseían las familias de hace unas cuantas décadas. Gran parte de lo que somos lo hemos recibido de nuestros padres, ellos son acreedores a nuestro cariño y a nuestro agradecimiento. Ningún buen hijo puede sentirse bien consigo mismo si no da a sus padres el amor, la compañía y la ayuda que necesiten. Por otra parte, el trato que cada familia da a sus mayores es un ejemplo vivo, positivo o negativo, en ambos casos de suma trascendenia para la educación de los hijos. Los hijos son espectadores de los buenos o malos modales que sus padres tienen para con sus abuelos y se les quedan grabados para siempre.
La familia multigeneracional: Es de inmenso valor por su riqueza de experiencia, de sabiduría de la vida, de ejemplos cotidianos que a todos benefician, especialmente a los niños. La familia multigeneracional necesita una gran dosis de humildad, de amor y de respeto, para que la convivencia, que de suyo siempre suele ser difícil, sea lo más fácil posible y agradable para todos.
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