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martes, 2 de junio de 2026

153.17.- : EDUCAR EN EL ESFUERZO

 No existe el dinero fácil, ni el trabajo fácil, ni el éxito fácil, ni las relaciones fáciles, ni la vida fácil. La vida supone retos que requieren del esfuerzo, la continuidad y el tesón para la superación de los obstáculos.La vida es como una gran olimpiada en la que no sólo hay que conseguir una marca mínima en el deporte que se quiere competir, bajo pena   de quedarse fuera de la competición, sino que, una vez dentro de la competición, hay que esforzarse al máximo para ser alguien entre los mejores.                                                                                      Lo cómodo y lo fácil: La comodidad y el confort son los reyes del momento en nuestra sociedad hambrienta de placer y de dinero y de conseguir ambas cosas de forma inmediata y con el menor esfuerzo. Los avances tecnológicos han logrado que el ser humano tenga que esforzarse menos cada día en la consecución de sus metas. Los avances del mundo moderno tienen muchas y muy importantes ventajas, pero, también  algunas consecuencias no tan positivas: Afecta principalmente a los niños y jóvenes una especie de incapacidad para soportar el esfuerzo. Incapacidad que conlleva consecuencias muy negativas como sentimientos de impotencia y conformismo, falta de entusiasmo, no valorar las cosas que pueden conseguir e incapacidad para valorar su disfrute una vez conseguidas. Estos factores pueden desembocar en conductas de riesgo como el consumo de sustancias asociadas a la obtención de un placer fácil o bien para poder soportar el esfuerzo inherente a la realización de determinadas tareas o actividades impuestas por la ruta vital elegida.                                                                                   La actitud de los padres: Cuando los padres acostumbran a sus hijos a hacerles todo, los hijos se acostumbran a no hacer nada. La misma idea se puede aplicar al verbo “dar”: Si los padres les dan todo, los hijos se acostumbran a no ganarse nada. Y, además, creen que lo merecen. ¿Para qué van a esforzarse si los padres les hacen todo y les dan todo? Esta actitud de los padres impide que los hijos se esfuercen para obtener las cosas, abriendo así las puertas a la mediocridad, la pereza, la comodidad, la incapacidad y la negligencia.

La educación de la voluntad                                                                 Los expertos señalan la necesidad de evitar la formación de una personalidad débil, caprichosa e inconstante. Al no haber luchado ni esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua del futuro; y la vida está llena de este tipo de tareas. Educando la voluntad de los hijos se les ayuda a controlar sus impulsos y deseos, a postergar las gratificaciones y tolerar  la frustración.                                                                                                   Es importante no ceder a sus caprichos e invitarlos a que hagan proyectos a mediano y largo plazo, favorecer la realización de actividades que conlleven esfuerzo y perseverancia; es importante dosificar los regalos y no permitir que dejen las tareas sin acabar; es importante mostrarse pacientes y constantes en el trato con ellos.                                                    Criterios para fomentar el valor del esfuerzo: Los expertos en educación proponen estos cuatro criterios, que los padres harán muy bien en tener en cuenta y ponerlos en práctica:                     El ejemplo. Tiene una gran importancia, en especial, el de los padres. Los hijos necesitan tener algo que les motive, por lo que valga la pena esforzarse e ir en contra de sus gustos. El ejemplo de los padres les debe presentar el esfuerzo como algo positivo y necesario para conseguir las metas propuestas. La vida es una lucha para conseguir metas y lo natural debe ser el esfuerzo.    La exigencia de los adultos. Con los años, es lo deseable, esta exigencia se transformará en autoexigencia por parte de los hijos. Mientras tanto, plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, fáciles de controlar por los adultos, como estudiar a una  hora fija, dejar ordenada la ropa por la noche, tener limpio y ordenado el cuarto de estudio, acabar las tareas, etc.                  Proponer tareas con esfuerzo. Esfuerzo siempre adaptado a las posibilidades de cada uno. La dificultad graduada y progresiva ayuda a madurar y a comprender que nada es fácil y que las cosas hay que ganárselas. Conseguir metas difíciles por sí mismos, por su propio esfuerzo, les hará sentirse satisfechos, contentos y seguros.                                                                          Saber convertir un fracaso en un triunfo. Muchas veces, los fracasos son más eficaces que los éxitos en la formación de una voluntad fuerte. Los conceptos claves para el esfuerzo son la voluntad y la motivación. Educar en el valor del esfuerzo es uno de los mejores regalos que los padres pueden hacer a sus hijos, pues así les están preparando para que, al día de mañana, sean adultos de éxito y felices.                                                                       “El secreto de mi felicidad es no esforzarme por el placer, sino haber encontrado placer en el esfuerzo”.(André Gide)

El valor de la lectura: La lectura es la herramienta más s  importante del aprendizaje. La lectura orienta y estructura   el pensamiento. Leer es comprender, interpretar y relacionar un    texto y es más eficaz si se lo relaciona con otros conocimientos y experiencias anteriores. Para los niños en la escuela primaria, la lectura comienza como una aventura ya sea de fantasía o  realidad, que se vuelve más significativa cuando se la integra  con vivencias personales. Cuando los niños leen, no sólo aumentan su vocabulario, sino que son capaces de sacar conclusiones, hacer predicciones, dar opiniones, hacer comparaciones, y más estrategias de aprendizaje.                         Es una de las actividades más netamente humanas. La lectura es una fuente inmensa de placer y es la clave del aprendizaje escolar. No existe otra actividad más productiva para el alumno. La lectura es una herramienta básica para el desarrollo de la    personalidad, así como instrumento para la socialización y el éxito escolar. Sin embargo el desarrollo de la competencia lectora no es tarea fácil, en ella intervienen factores de todo  tipo: cognitivos, sensoriales, motrices, emotivos y sociales que han de conjugarse necesariamente para lograrlo. Además, el proceso de enseñanza-aprendizaje requiere una gran implicación y responsabilidad de los padres.                                    La lectura permite potenciar la capacidad de observación, de atención y de concentración, así como ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje, favorece la fluidez de éste, aumenta el vocabulario y mejora la ortografía, ayuda a manifestar los sentimientos y pensamientos, permite estimular la curiosidad sobre el ámbito científico e intelectual incrementando a su vez la capacidad de juicio, de análisis, así como de espíritu crítico, haciendo que el niño lector pronto empiece a plantearse porqués, sin olvidar que la lectura también es una afición placentera a cultivar en el tiempo libre.

Aprender a leer es lo más importante que me ha sucedido en la vida. (Mario Vargas Llosa)

Un gravísimo error: Hay familias que no dan a la lectura la importancia que tiene. Los niños tienen su rutina de lectura en la escuela, pero si ésta no es apoyada en la casa, el niño no va a dar a la lectura el valor real que tiene como el medio esencial para su éxito escolar. No hay excusa para no leer en casa, pues además de cumplir con esta valiosa estrategia de aprendizaje, es una oportunidad para que los padres disfruten de una experiencia muy enriquecedora viendo cómo adelantan sus hijos.                                                                                                               La importancia del ejemplo de los padres: Es muy difícil que un niño se aficione a la lectura si nunca ve leer a sus padres. En esto, como en tantas otras cosas, el ejemplo es fundamental.

¿Quieres que tu hijo lea? Procura que te vea leer. 

A partir de ahí, podrás inculcarle el valor de la lectura, acompañarle en los primeros pasos y disfrutar con él de los éxitos obtenidos.

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