Mi familia

miércoles, 10 de junio de 2026

80.- FAMILIAS ROTAS

 Por desgracia, es un hecho constatable la cantidad de familias que se rompen en la actualidad, esposos que un día se prometieron amor eterno y que no han resistido los envites de la dificultad. Suamor fue flor de un día, se agostó y se acabó, dejando una huella de desencanto, de resentimiento de amargura y, en muchos casos, hasta de odio. No es momento para indagar las causas, que, por otra parte pueden espigarse a lo largo de estas reflexiones sobre Matrimonio y Familia.

Los más perjudicados

Quiero insistir en que toda sentencia de separación y de divorcio es un trago amargo para los actores y que sus consecuencias les pasará factura en los años siguientes; pero, las peores consecuencias las sufrirán los hijos, sobre todo si son pequeños, ellos serán las mayores víctimas del desamor de sus padres, quienes, además, los suelen usar como moneda de cambio para conseguir mayores ventajas. En la lógica infantil no hay lugar para los resentimientos y los desamores de los adultos. El niño ama a sus padres, a los dos, y no puede entender que le quieran tanto, como constantemente le dicen  por separado, y estén siempre peleándose o quieran separarse o divorciarse.

La terapia matrimonial puede ser la solución

Cuando los cónyuges llegan a tal punto de ruptura suelen acudir a un abogado e iniciar los trámites de separación. Convendría recalcar que, antes que al abogado, deberían ir a un asesor matrimonial. Muchos matrimonios salieron de la consulta del asesor dispuestos a luchar por su amor conyugal que creían perdido y, con las terapias adecuadas, lograron una vida matrimonial digna y satisfactoria.

Como he repetido muchas veces en estas reflexiones, el amor conyugal es el primer valor del matrimonio y vale la pena luchar para conseguirlo y mantenerlo. Tirar la toalla a la  primera dificultad es indicio de que o no hubo verdadero amor o no se le dio importancia debida. Está de moda tramitar causas de separación y divorcio, muchas veces, por cosas de poca importancia, que, tratadas debidamente en terapia matrimonial, se solucionarían a gusto de ambos, consiguiendo que de nuevo brotase la paz y el amor entre los esposos y la alegría en sus hijos. Por eso, cuando no sepan o no puedan solucionar una dificultad, deben visitar a un asesor. Si el asesor considera que el deterioro no es superable por la terapia, él mismo recomendará la visita a un abogado para iniciar los trámites de separación.

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