Mi familia

miércoles, 3 de junio de 2026

153.4.- LA FAMILIA Y SUS CIRCUNSTANCIAS: EL MATRIMONIO (O LA VIDA EN PAREJA)

 1. Matrimonio

Deriva de “matris” (de madre) y “monium” (cargo o gravamen). Llama la atención esta etimología, pues sería más lógico que el nombre de la institución derivara del padre que era el jefe del hogar, tanto más cuanto que la palabra “matrimonium” nació precisamente cuando aquél era el dueño y señor.

Con la palabra “matrimonio” se quiere expresar que las cargas pesadas recaen sobre la madre. El matrimonio tradicional es la  unión de un hombre y una mujer, legalizada con las normas religiosas o civiles, según se trate de matrimonio religioso o civil. El diccionario recoge una segunda acepción: Pareja humana formada por un hombre y una mujer que están casados entre sí.

Una buena definición: El matrimonio es una “Íntima comunidad de vida y de amor  conyugal".

Íntima, es una realidad natural viva, expresada en la profunda atracción física y espiritual que sienten los cónyuges entre sí, y que ellos desarrollan con deseos y decisiones tendentes al “sí quiero” del consentimiento personal por el que se dan y se   reciben mutuamente y a la posterior vivencia de esa donación.

Comunidad, que nace con el don del mutuo “sí quiero” y que se perfecciona viviendo día a día esa donación. En el matrimonio, todo es común; uno no manda más que el otro y ambos son responsables del futuro de su comunidad matrimonial, que será lo que ellos decidan que sea.

De vida, en un doble sentido: En cuanto que son dos vidas, dos personalidades distintas, dos historias que se funden para hacer una única historia, la historia del matrimonio, con un proyecto común basado en el amor mutuo. En cuanto que, con los hijos, se da origen a la comunidad familiar, base de todas las demás comunidades civiles o religiosas.

Y de amor conyugal, no un amor cualquiera, sino un amor adulto, afincado en lo más profundo e íntimo del ser. Amor físico y espiritual que abarca a toda la persona del ser amado.

2. Caracteres esenciales del matrimonio tradicional:

A) Unión de un hombre y una mujer: El matrimonio ha ido sufriendo a través de los tiempos un largo proceso evolutivo hacia su perfeccionamiento y dignificación. Se han dado y se dan otras formas de unión como la poliandria y la poligamia.

Poliandria, procede del prefijo griego “polys” (numerosos, muchos) y “aner, andros” (varón); es el vínculo simultáneo de una mujer con varios hombres. Fue poco corriente en el pasado y ya está extinguida.

Poligamia es el sistema familiar en el que un hombre mantiene el vínculo simultáneo con varias mujeres. La poligamia es una forma deplorable de unión que disminuye la dignidad de la mujer, excita la concupiscencia del hombre y es fuente de   interminables querellas en las familias. Los pueblos, a medida que han ido avanzando en civilización, han ido abandonando la práctica de la poliandria, primero y de la poligamia, después.        Todavía, en diversos países musulmanes, quedan practicantes de la poligamia. Son restos de los famosos harenes de los sultanes. Se amparan en la permisividad del Corán hacia esta forma de matrimonio. Sólo un avance de la democracia auténtica, con la exigencia de los derechos de la mujer, será capaz de desarraigar esta discriminación. Tendrán que pasar varias generaciones para que, en estos países, sea totalmente abolida la poligamia.

B) Unión permanente: El matrimonio es una sociedad de un hombre y una mujer que se unen para ayudarse, para socorrerse mutuamente, para llevar el peso de la vida,   compartir su común destino y perpetuar su especie. Más brevemente, es la unión del hombre y la mujer para el establecimiento de una plena comunidad de vida.

C) Unión monogámica: Aunque algunos pueblos conservan todavía la poligamia, todos los países de civilización occidental y cristiana han adoptado el régimen de singularidad. No se concibe más que un único vínculo matrimonial, y los esposos no deben tener comercio sexual con otra persona que no sea su cónyuge. La fidelidad conyugal es uno de los pilares de la solidez y la dignidad de la institución.

D) Unión legal: No basta la simple unión del hombre y la mujer, aunque tenga permanencia, como en el caso del concubinato, o se hayan engendrado hijos; es preciso, además, que se haya celebrado de acuerdo a la ley. Sólo así queda bajo el amparo y la regulación de ésta.

3. El matrimonio como realización de la persona:

Ser hombre o mujer es una situación existencial. En íntima dependencia con esa situación el varón se proyecta hacia la mujer y la mujer hacia el varón, tratando cada uno de encontrar en el otro lo que a él le falta, sea física, psíquica o espiritualmente. Así se realiza el “hombre”. La realización humana requiere su tiempo. Cuando se trata de la realización de dos personas unidas por el matrimonio, la situación se complica más todavía, porque, hay que aunar dos voluntades, lo que, con frecuencia, no es nada fácil.

Diversas vocaciones, diversos caminos: No todos eligen el matrimonio o el vivir en pareja como forma de realizarse. Hay quienes “subliman” la íntima proyección que tiene su ser hacia el sexo contrario y dirigen todas sus energías a quehaceres que les sonplenamente satisfactorios y en los que hallan su más perfecta realización como personas. Así nos topamos con misioneros, sacerdotes, religiosos y religiosas e, incluso, investigadores. Son otros caminos de realización personal, distintos de los comúnmente elegidos por la mayoría de los mortales. La vocación que cuenta con más adeptos como camino de realización personal es la matrimonial. Es el camino que Dios ha querido para la inmensa mayoría. Dios llama a cada uno a seguir el camino que le conduzca a la realización humana y cristiana, eso es la vocación, la llamada de Dios. Los caminos pueden ser muy diferentes, como diferentes son las personas que los transitan, pero todos son igualmente buenos y dignos. Decir que uno tiene vocación al matrimonio es tanto como decir que debe lograr su realización personal junto a la de su cónyuge. En el matrimonio no se puede concebir la realización ni la    felicidad de los esposos por separado; o los dos o ninguno.

La bondad de cada vocación: No hay vocaciones mejores y peores. La mayor bondad no está en la vocación en sí, sino en la manera de seguirla y vivirla. Solamente el que vive dignamente su vocación es agradable a los ojos de Dios. Y esto es válido para todos: solteros, casados, sacerdotes, religiosos o religiosas. No son las profesiones, ni los trabajos inherentes a las mismas, los que dignifican al ser humano, sino el modo como se hacen. Sólo el trabajo bien hecho dignifica al autor y le lleva a la realización como persona.

La vida conyugal alcanza su plenitud cuando él y ella avanzan en el reconocimiento de sus valores individuales y conyugales, y descubren el ideal del matrimonio en los orígenes: “Serán los dos una sola carne”. La ley del matrimonio es el amor. Todo varón lleva dentro de sí algo de mujer, pero no es mujer; y toda mujer lleva dentro de sí algo de varón, pero no es varón. La virilidad y la feminidad se manifiestan en ambos de distintas maneras y en diversas proporciones. En el varón, predomina la virilidad, por eso es varón; en la mujer, predomina la feminidad, por eso es mujer. Ninguno se basta a sí mismo. Ambos necesitan la relación, la reciprocidad y la complementariedad del otro para integrar dentro de sí la virilidad y la feminidad y conseguir la ansiada realización personal. Cuando nace un ser humano no puede elegir ser varón o mujer, nace con una u otra opción y en ella debe realizarse como persona.

4. Las parejas de hecho

Las parejas de hecho son una realidad que está cuajando cada día más en nuestra sociedad, como lo ha hecho antes en las naciones de nuestro entorno. Parejas jóvenes, muchas de ellas procedentes de familias cristianas y que, incluso, han recibido una formación religiosa esmerada, deciden unir sus vidas sin recurrir al matrimonio cristiano e, incluso, rechazan el matrimonio civil. La pareja de hecho es la unión estable, libre, pública y notoria en una relación de afectividad análoga a la conyugal, con independencia de su sexo, de dos personas mayores de edad o menores emancipadas, siempre que se  cumplan los requisitos legales. En las parejas de hecho no cambia el estado civil de las personas, sino que conservan el que tenían antes. Las parejas de hecho tienen exactamente los mismos derechos y obligaciones que los matrimonios en todo lo relacionado con guarda y custodia, visitas, pensión alimenticia, etc.

Diferencias entre matrimonio y pareja de hecho:

A) Cuando hay matrimonio, religioso o civil:

*Inscripción: Se inscribe en el Registro Civil.                                 *En caso de ruptura está sujeto al derecho civil y debe seguir un proceso judicial. Si fue un matrimonio “por la Iglesia”, está sujeto al Derecho Canónico y al Tribunal Eclesiástico .                 *El régimen económico. Debe acogerse a régimen de separación de bienes, régimen de gananciales o convenio con cualquier otro tipo de régimen.                                                          *En caso de divorcio, si no hay acuerdo mutuo, un juez podrá decidir cómo se reparten los bienes del matrimonio.    *Permisos laborales: Disfrutan de permiso de paternidad, también permiso por enfermedad grave o muerte de la pareja, o fallecimiento de un familiar de hasta 2º grado de consanguinidad.                                                                                           * El Estatuto de los Trabajadores concede 15 días de permiso cuando una pareja oficializa su matrimonio.                         *Pueden solicitar el subsidio por ayuda familiar.                          *En caso de fallecimiento de un conyuge, el que sobrevive recibe una pensión de viudedad. Además, tiene derecho a parte de la herencia.

B) La pareja de hecho:

*Se inscribe en el Registro de Uniones de Parejas de Hecho.   *La ruptura se obtiene con la firma de disolución en el Registro correspondiente. No había compromiso de futuro, todo estaba sometido a la voluntad de uno cualquiera de los convivientes.      *El régimen económico es voluntario, y no es obligatorio elegir uno.                                                                                                              *En caso de ruptura, el proceso económico es más complicado y depende del marco jurídico de cada Comunidad.                  *Permisos laborales: Disfrutan de permiso de paternidad, también permiso por enfermedad grave o muerte de la pareja, o fallecimiento de un familiar de hasta 2º grado de consanguinidad.                                                                                   *Para obtener la pensión por fallecimiento se tienen que acreditar que los últimos 5 años ha existido una convivencia ininterrumpida, y la pareja no deberá superar cierto umbral de  ingresos.                                                                                             *No habrá herencia salvo que así se indique en el testamento, y respetando siempre a los herederos forzosos.

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