La adolescencia es la etapa en la que la personalidad del chico o de la chica está en proceso de formación. Este proceso conlleva la curiosidad por todo lo nuevo, la búsqueda de nuevas emociones y un cierto grado de rebeldía e independencia respecto a sus progenitores.Es una etapa en la que la personalidad es muy moldeable. El chico o la chica buscarán patrones que a ellos les parezcan interesantes, que les ofrezcan el modo de saciar su necesidad de vivir experiencias nuevas, rápidas y satisfactorias.
Actualmente los adolescentes satisfacen sus necesidades de entretenimiento, comunicación y formación en Internet y en Whatsapp.
1.- La revolución de Internet:
Internet es no una sino millones de ventanas abiertas para contemplar el mundo. Bien aplicado, es una maravillosa herramienta de comunicación, de formación y de entretenimiento. Pero, si se aplica mal, Internet encierra en sí misma gran cantidad de peligros.
2.- La revolución de Whatsapp:
Es la última moda. Es imposible conocer el número de usuarios a nivel global, dada su cotidianeidad, eficiencia y comodidad. Hoy todo el mundo tiene su Whatsapp, también los adolescentes. Podemos decir que es su pasatiempo favorito. No se concibe a un adolescente, chico o chica, sin su aparatito enviando y recibiendo decenas y decenas de mensajes y fotos a todas sus amistades.
¿Dónde está el peligro?: Está en que los adolescentes necesitan vivir nuevas experiencias y en la vulnerabilidad inherente a su edad. Me refiero al uso de Internet y/o de Whatsapp para acceder a páginas pornográficas o para transmitir su contenido. Es de sobra conocido que la industria de estas páginas ha llegado a todos los rincones del mundo y a todos los públicos. Es una industria muy rentable y sus promotores no escatiman medios para fomentarla. La apertura frecuente de estas páginas por los adolescentes puede ocasionarles serias consecuencias y dejar huellas irreparables para su futuro. La percepción irreal de la sexualidad. Es peligroso ver la relación amorosa no como una expresión de amor entre las partes, que sería la visión correcta, sino como una relación vejatoria y perversa, que promueve la explotación sexual. Esta visión les llevará a pensar que así es como deberá relacionarse con su pareja, lo que puede llevarles a conductas indebidas: creer que las relaciones sexuales sólo son una fuente inagotable de placer, que el hombre debe ser dominante y la mujer sumisa y objeto-mercancía sexual, sin importar la degradación a la que se la somete. Estas conductas producen insensibilidad ante los sentimientos de la pareja, aumento de agresividad hacia la mujer, egoísmo exacerbado en el que sólo cuenta la propia satisfacción con olvido total de su pareja, dando por sentado que sólo importa el sexo por el sexo sin ninguna referencia al compromiso inherente en toda relación sexual sana. La sexualidad es algo muy personal, no la sienten igual los hombres y las mujeres, ni todos los hombres y todas las mujeres la sienten del mismo modo. El adolescente está en su periodo de aprendizaje y toda actividad humana que pase por su vida le enseña algo y provoca su aceptación o su rechazo. La continuada exposición a conductas indebidas, aunque las rechace al principio, le hará pensar que son el patrón normal de la conducta humana, que es lo que todos hacen y esperan de él o ella.
La explotación sexual comercial. El peligro está en que hay adultos desaprensivos y sin conciencia que explotan a menores de edad utilizándolos en actividades de prostitución. Es una grave violación de los derechos humanos de estos menores, una esclavitud constitutiva de delito, contra la que todas las personas de bien debemos luchar. Usuarios expertos, pero inmaduros. Los adolescentes son grandes expertos en el uso de las nuevas tecnologías, generalmente mucho más que sus padres. Manejan Internet y el Whasapp con suma facilidad. Esto es positivo pues pone a su alcance toda la fuente de conocimientos, pero, dada su inmadurez y vulnerabilidad puede convertirse en un gran peligro: corren el riesgo de acceder a contenidos inapropiados o contactar con desconocidos sin escrúpulos que pueden causar un daño irreparable a sus vidas.
La tarea de los padres:La mejor de todas las tareas paternas y maternas es conservar y fomentar la comunicación sincera y afectuosa con sus hijos adolescentes. Lograda la confianza mutua, todos los peligros y dificultades son fácilmente salvables. La confianza es algo que se gana y exige una labor constante. Es algo que cuesta mucho adquirir y que se puede perder en un instante por precipitación o falta de prudencia.
“Se necesita mucho tiempo para tener confianza, basta un instante para perderla”
Los padres deben cultivar la confianza con sus hijos desde su más temprana edad. Es muy difícil conquistar la confianza de un adolescente si no se ha tenido en la infancia.
Sugerencias:
1ª Nadie mejor que los padres conoce el grado de madurez de sus hijos. De esa madurez depende el nivel de independencia y responsabilidad a otorgarles. Es desaconsejable que su hija o hijo adolescente tenga acceso libre en el ordenador al contenido de adultos. Esto es simplemente por su inmadurez.
2ª Todos los padres con hijos adolescentes deben aprovechar todas las ocasiones que se les presenten para, sin agobiarles, ofrecerles una educación afectivo-sexual adecuada. En la etapa de la adolescencia debe estar presente el diálogo sobre la sexualidad. La educación supone una buena comunicación, el establecimiento de unas reglas a cumplir, dejando siempre una puerta abierta a la negociación.
3ª Traten de llevar a su hijo o hija al convencimiento pleno de que, pase lo que pase en su vida, siempre contarán con su apoyo. Aunque, con frecuencia, los adolescentes rechazan este apoyo, es muy importante que sepan que cuentan con él, sin condiciones. Esto es un gran paso hacia la comunicación y la madurez.
4ª En el trato diario tratar de indagar si sufre violencia machista tu hija adolescente, si está siendo chantajeada por alguien. Deben aconsejarles que ¡¡NUNCA!! envíe fotos íntimas a nadie. Es una práctica frecuente que puede terminar en chantaje por personas que consideraban amigas. El novio insatisfecho, la amiga celosa, el falso amigo que en realidad es un pederasta, son algunos de los posibles chantajistas.
3.- Los adolescentes y su entorno
La adolescencia es una etapa de la vida caracterizada por la confusión y la búsqueda de la propia identidad. La llamada edad del pavo comienza con los cambios corporales; en las chicas entre los 11 y los 12 años, y un poco después en los chicos. La pubertad es el principio de la adolescencia, cuyo fin se logra cuando se empieza a distinguir entre lo que se quiere, como un capricho momentáneo, y lo que conviene para el crecimiento global y armónico. Generalmente, la etapa termina alrededor de los 20 años, dependiendo, en gran medida, del entorno familiar y social del adolescente.
4.- ¿Cómo son los adolescentes del siglo XXI?
Las generalizaciones sueles ser desafortunadas; pero, diversas encuestas recientes sobre los hábitos y las costumbres de los jóvenes españoles, pueden dar alguna luz y responder a la pregunta. Los adolescentes están a gusto en el hogar familiar, en él disfrutan de un grado de independencia cada día mayor y de gran número de comodidades. El 79,5 % de los varones tienen dormitorio propio, el 33,5 % tienen una televisión en su cuarto y el 49 % un ordenador personal, muchos con conexión a Internet.
En las chicas estos porcentajes bajan a 73,2; 26,6 y 39,9 %. El teléfono móvil lo disfrutan en su totalidad y una gran parte dispone de paga semanal, que les proporciona liquidez para sus gastos.
Tienen demasiadas cosas. Esto es muy preocupante, porque, en la misma medida en que aumentan las “cosas”, disminuye la comunicación y los espacios comunes con la familia. Un exceso contraproducente: El exceso de posibilidades, a muchos, a Dios gracias no a todos, les hace perder el afán de conquista; es más fácil disfrutar de lo que les dan que ganarlo con el propio esfuerzo. Al lograr sus objetivos tan fácilmente, no valoran el esfuerzo que hacen sus padres para que ellos tengan esas cosas; tampoco valoran su propio esfuerzo, por eso no lo hacen. Esta situación lleva a muchos a una especia de apatía ante todo lo que requiera esfuerzo y a una permanente búsqueda de algo que les excite y les mueva sin tener que esforzarse mucho. Buscan emociones fuertes, algunos la encuentran en las drogas, las diversiones arriesgadas, el botellón y las experiencias sexuales precoces, todas ellas nocivas para su crecimiento personal integral y generadoras de gravísimos problemas. La familia, el tiempo libre y el grupo de amigos son las claves que orientan la vida de los adolescentes.
Buscan su identidad: Son muchos los que la buscan en el grupo de amigos. Es una forma de romper los vínculos familiares. En el grupo, todos se sienten iguales y encuentran la satisfacción de sus deseos que, lógicamente, son muy distintos de los de sus padres. Esto es muy importante para su crecimiento personal y, por tanto, es positivo cuando los amigos son buenos”; pero, se convierte en algo muy negativo si no lo son, como sucede con tantas bandas de adolescentes que tienen atemorizados a muchos barrios. La gran mayoría de nuestros adolescentes buscan su identidad en el grupo de amigos, les gusta salir y reunirse, esa es la actividad mayoritaria. El grupo de amigos es, por tanto, uno de los referentes principales o el principal de los adolescentes.
El grupo de amigos puede llegar a ser un grave problema. Se tratan con mucha violencia, se ponen motes, se hacen bromas muy pesadas, impiden expresar la propia opinión; “qué van a pensar de mí”, “ se van a reír de mí”, son expresiones frecuentes.
En lo sexual, ellos y ellas sufren la presión del grupo. Muchos tienen relaciones sexuales sin desearlo, sólo por la presión ambiental. “Ya es hora de que pierdas la virginidad” o “me lo ha pedido y tengo que hacerlo, ¿qué va a pensar si me niego?”.
¿Dónde queda la responsabilidad? La de él y la de ella. Cada uno es responsable de sus actos y de sus posibles consecuencias.
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