Mi familia

miércoles, 3 de junio de 2026

153.8.- LA FAMILIA Y SUS FUNCIONES

 

 1.- Tipos de familia

La familia extensa era, tradicionalmente, el modelo habitual de familia; en ella convivían varias generaciones: abuelos, hijos, nietos, hermanos, tíos, primos, etc. Entre todos tejían una tupida red educativa. Diferentes factores económicos, sociales y culturales, casi han hecho desaparecer este tipo de familia. 

En la actualidad, los más frecuentes son: La familia nuclear formada por padres e hijos. Es la más generalizada y la que mejor puede cumplir su misión educadora.

La familia monoparental, formada por un solo progenitor, madre soltera, padre o madre viudos, separados o divorciados con hijos a su cargo. En esta familia siempre se notará la carencia del progenitor que falta, pero el que está presente debe hacer todo lo que esté en su mano para suplir esa carencia. Muchas y muchos lo están consiguiendo con gran esfuerzo, generosidad y olvido de sí mismos.

La familia reconstituida, en la que el padre, la madre o ambos proceden de un núcleo familiar anterior. Pueden convivir hijos de la pareja actual con los de la anterior o anteriores. La mayor dificultad de estas familias suele provenir de los hijos anteriores, sobre todo, si son adolescentes. La convivencia de un adulto con hijos adolescentes que no son suyos y de los adolescentes entre sí suele llevar, con frecuencia, al fracaso de la relación familiar.

La familia adoptiva, en la que personas o familias deciden adoptar un niño, teniendo o no sus propios hijos biológicos. Es un rasgo de gran generosidad adoptar (por supuesto, legalmente) un niño y darle una familia. Para que salga bien, debe haberse hecho por el mayor bien del niño, y no exclusivamente para saciar la necesidad de ser madre o padre.

Cada tipo de familia tiene sus posibilidades y sus dificultades. Los tipos de familia más frecuentes en la actualidad presentan posibilidades y dificultades muy diferentes. Sin duda, un niño no se siente igual en las diversas situaciones, pero, ahí justamente está la labor de todos. Cada familia debe aprovechar los recursos, suplir las deficiencias y conseguir resolver, de la mejor forma posible, las dificultades inherentes a la buena educación de los hijos.

Los niños necesitan tener a su disposición muchos recursos: afectivos, educativos, sociales, económicos. Los niños, además de tener cubiertas sus necesidades físicas, necesitan, especialmente, el cariño, la atención y el tiempo de los padres. La familia tiene que ser la primera proveedora de esos recursos, aunque algunas de esas responsabilidades pueden delegarlas, o pueden ser suplidas por otras personas e instituciones.

No se puede olvidar que la familia es la responsable y la que ostenta el derecho a educar, todos los demás lo tienen por delegación y a los padres compete la vigilancia para ver si se cumple o no con el encargo delegado. El cuidado, la atención, el afecto, pueden ser compartidos con la familia extensa, o los cuidadores. Las necesidades educativas con la escuela o con diferentes organizaciones de apoyo. El Estado puede y debe  proporcionar ayudas económicas y sanitarias.

2.- Las diversas funciones de la familia agrupadas en tres:

Función biológica: Se refiere a la reproducción humana. Toda sociedad que no tenga suficientes nacimientos para cubrir las bajas por fallecimientos, está llamada a desaparecer, en un tiempo más o menos largo. La familia, en cuanto unión de un hombre y una mujer con intención de futura descendencia, es la célula vital de la sociedad. No se reproducen los individuos aislados, ni las parejas del mismo sexo; sólo la unión de un hombre y una mujer puede ser generadora de una nueva vida. Y esto es, precisamente, lo que hace el matrimonio.

Las uniones de personas del mismo sexo no pueden cumplir la función biológica de traer hijos al mundo, y, aunque mereciendo nuestro respeto en otras funciones que pueden desarrollar, no pueden ser comparadas con el matrimonio de un hombre y una mujer. 

Otra parte, no menos importante, de la función biológica es la subsistencia de los hijos a la que están obligados los padres: provisión de alimento y prestación de los cuidados necesarios para su desarrollo, garantizando la supervivencia de la especie y por tanto de la sociedad.

Función educadora y socializadora: Suele decirse que la educación de los hijos empieza en el nacimiento de los padres. En efecto, para que los padres puedan educar asus hijos, antes, deben ellos haber sido educados. Nadie da lo que no tiene. El instinto y el propio rol de padre o madre les dirá, en la mayoría de los casos, lo que tienen que hacer; pero, deberán aprender otras muchas cosas. El padre y la madre son, por derecho y obligación, los principales educadores de sus hijos. No pueden contentarse con delegar en otros esta importantísima función. Todos los demás, digamos familiares, profesores, amigos, etc. no deben ser más que cooperadores de los padres y siempre bajo su supervisión, nunca sus sustitutos.

En cumplimiento de esta misión educadora y socializadora, los padres, ambos, deben inculcar a sus hijos fuertes convicciones, los valores humanos, los valores religiosos, las costumbres, las tradiciones, las actitudes y normas propias de la sociedad en que viven, y más en concreto, propias de esa familia. Así construirán los hijos su propia identidad, la imagen que cada uno tiene de sí mismo como ser distinto de los demás, con su  personalidad, sus habilidades y conocimientos.

Todo esto lo aprenderán los hijos, no sólo de labios de sus padres y abuelos, sino sobre todo, de sus ejemplos. Los hijos aprenden a amar, viendo cómo aman sus padres; a perdonar, viendo cómo perdonan sus padres; a convivir, viendo cómo conviven sus padres, etc.

¿Son así las raíces familiares?
Estas enseñanzas y ejemplos de los padres conformarán las raíces más profundas en la personalidad de los hijos y serán el mejor bagaje para  su adolescencia y edad adulta. Todos tenemos ancladas nuestras raíces en nuestra propia familia. Una persona sin raíces es una persona sin familia y sin arraigo.La familia es la encargada de propiciar que los hijos se desarrollen como miembros de la sociedad concreta en la que han nacido, con un sentido de pertenencia a la misma.

Función de seguridad: Se refiere a la obligación que tiene la familia de procurar la integridad y el bienestar de sus miembros. Se puede considerar los siguientes aspectos:

Seguridad física: Procurar la salud de sus miembros ante el riesgo de una agresión física, una enfermedad, un accidente, etc.

Seguridad moral: Vivir los valores morales de la familia, prevenir a sus miembros de las malas amistades y hacer todo lo posible para evitar las lacras de la vagancia, la servidumbre, la explotación, el alcoholismo, la drogadicción, la prostitución, etc. Corregir los errores, dar el consejo oportuno y estimular ante la angustia o el fracaso.

Seguridad afectiva: Dar el amor, el cariño o calor humano a los miembros de la familia. El ser humano necesita sentirse amado. No hay mayor desgracia que la de no tener a alguien que te diga: ¡Te quiero!

¿Por qué creo en la familia? Asistimos a la extensión deldesconcierto extremo en lo que es la familia. En nuestra sociedad, hay opiniones diversas que hacen pensar que no existe ningún criterio que identifique y defina lo que es la familia. 

    Creo en la familia basada en el matrimonio, entendido éste como: Compromiso recíproco públicamente expresado y regulado. Aceptación plena de la responsabilidad con respecto al otro y a los hijos y la aceptación de los derechos y deberes. Núcleo social  primario en el que se funda la vida de la sociedad.

    Creo en la familia porque creo en el amor conyugal, signo visible del amor de Dios a la humanidad. Cuando Él quiso expresar el vínculo que le une al hombre, escogió la forma del amor y la fidelidad conyugal. Los esposos, cuando viven su amor conyugal, imitan a Dios en su actitud de amor y pueden decir, con razón, que algo así siente Dios hacia la humanidad. Este amor es el único que responde plenamente a la voluntad creadora de Dios, que constituyó al ser humano varón y hembra. Creo en el amor conyugal por ser la forma más completa y perfecta del amor, la que vincula a un hombre y una mujer con un compromiso de mutua entrega, expresada, en último término, en la entrega corporal, por la que se hacen una sola carne.

    Creo en la familia porque está llamada a ser signo luminoso del amor: La familia es la sociedad básica en el proceso de humanización, como la célula de todo el organismo social. Cuando la familia enferma, los hombres y las comunidades, se desintegran y deshumanizan.  

No creo que otras uniones actuales sean alternativas a la familia, aunque las respeto. No lo son las parejas de hecho. No lo es el mal llamado matrimonio entre homosexuales. No lo es el “amor libre” que pretende eliminar la familia con el pretexto de liberar al hombre y a la mujer de la “esclavitud” del compromiso familiar. No hay que confundir “amor libre” y “convivencia prematrimonial”, hoy muy extendida entre los jóvenes y que, la mayoría de las veces, es la antesala del matrimonio. El amor libre banaliza el sexo despojando a la relación sexual de lo más grande y hermoso que puede haber entre un hombre y una mujer, su capacidad de amar y de entrega total uno al otro.

Un juego familiar

    Creo en la familia porque es el templo del amor. Sólo en ella se aprende con modelos vivos lo que significa amar sin límites, amar en gratuidad, amar sin distinción, amar en la salud y en la enfermedad, amar en la niñez, la juventud y la ancianidad.

    Creo en la familia porque es la universidad de los valores humanos y cristianos. El “ansia de saber” es importante para los hombres y mujeres, pero es mucho más importante el “ansia de ser”. Cada cual es lo que son sus valores. Aquí radica la importancia de la familia, donde el niño y el joven aprenden y copian los valores humanos y cristianos que conformarán su personalidad. 

    Creo enla familia porque es la Iglesia doméstica, la Iglesia pequeña que acoge, vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios.

    Creo en la familia porque Dios cree en ella. Al crear al ser humano a su imagen y semejanza, varón y mujer, quiso poner en el centro de su proyecto la realidad del amor entre el hombre y la mujer. Toda la historia de la salvación es un diálogo apasionado entre el Dios fiel, descrito por los profetas como el novio o el esposo, y la comunidad elegida, la esposa. 

El futuro de la humanidad depende, en gran parte, de que las familias crean en ellas mismas y asuman sus responsabilidades. El futuro de la humanidad se fragua en las familias. Nuestro mañana será lo que decidan las familias de hoy. Las familias en las que haya santidad de vida serán la sal y la luz del porvenir.

La autoridad en la familia

La autoridad es el atributo que tienen los que detentan el mando para dictar disposiciones y hacerlas cumplir en al ámbito de su competencia. En la familia, la autoridad la detentan ambos cónyuges y la fuente de esta autoridad es el hecho de haber constituido la comunidad conyugal.

¿Cómo fue la autoridad en las familias de nuestros mayores? En tiempos no  muy lejanos, la autoridad familiar era detentada exclusivamente por el varón, así constaba en el ordenamiento jurídico y esa era la práctica; el padre era el que mandaba en la familia, el que firmaba toda clase de documentos y el que imponía su autoridad, a veces, con métodos que hoy son considerados totalmente rechazables.

¿Es posible y necesaria la autoridad en la familia de hoy? Al haber cambiado la manera de ejercer la autoridad en la familia, todavía en muchas de ellas no se ha  asimilado el nuevo concepto, por lo que se ha producido un vacío. Los padres ya no usan los métodos anteriores, que no serían aceptados por los hijos, y tampoco saben poner en práctica la nueva concepción de la autoridad. Hay un vacío de autoridad en la familia, también en las instituciones educativas y en muchos otros estamentos de la sociedad. Pero, la autoridad es necesaria para que la familia pueda funcionar y es posible conseguirlo, si los que tienen que detentarla siguen unos principios básicos.

Principios rectores: 

1º.- La igualdad del hombre y la mujer en la sociedad actualcuyo reconocimiento teórico nadie pone en duda, aunque en el práctico queden muchas lagunas. 

2º. El mayor reconocimiento de los derechos de la persona.

Nuevo enfoque de la autoridad en la familia de hoy: La autoridad no se polariza en ninguno de los componentes de la pareja, sino que se comparte por ambos y se ejerce en diálogo afectivo con los hijos. Se considera la familia como una comunidad de amor. Se da mayor importancia a la relación afectiva que al ordenar y mandar. Se fomenta la confianza y el diálogo entre todos los miembros de la familia. Se tiende a comportarse como amigos de los hijos, pero sin olvidar que son padres. Se procura más el desarrollo  armónico e integral de los hijos. Se toman en consideración las características propias de cada uno, para prepararlos a todos a convivir en una sociedad competitiva, libre y responsablemente.

Arte de hacer familia en 24 puntos

1.- Da, todos los días, gracias a Dios por tu familia, por la de antes y por la de ahora. Tú has tenido una gran suerte; por desgracia, hay muchas personas que no tienen familia.

2.- Los esposos viven juntos porque se quieren, deben expresarse el cariño frecuentemente con palabras y con obras.

3.- Los esposos emplean la mayoría de su tiempo fuera de sus trabajos profesionales, en las faenas domésticas y el ocio, deben reservar todos los días una parte para dialogar entre ellos.

4.- Todos necesitamos sentirnos necesarios. También tu cónyuge y tus hijos. Debes valorar su trabajo, su esfuerzo y los detalles de cada uno.

5.- Habéis nacido para ser felices, estad atentos a vuestra propia felicidad y a la de todos los de la familia. Aprovechad todas las ocasiones para daros felicidad uno al otro.

6.- Cuando se enciende la televisión se acaba el diálogo en el hogar, buscad ratos de comunicación, de diálogo y de convivencia para todos los miembros de la familia.

7.-Vivimos en un mundo lleno de prisas y de ruidos. Procurad espacios para la intimidad relajada y el silencio acogedor.

8.-La familia, como la ensalada, se condimenta con el aceite de la comunicación, con el vinagre de las dificultades y los roces cotidianos y con la sal del humor y las carcajadas.

9.- La solidaridad y la generosidad brotan en las familias abiertas a los demás, aquellas que irradian su propia felicidad.

10.- De los padres que no tienen secretos entre sí y se manifiestan sus sentimientos y estados de ánimo, nacen hijos sociables y sinceros.

11.- De los padres que se besan, se acarician y se dicen que se quieren, con palabras y obras, en presencia de sus hijos, nacen hijos que saben amar porque aprendieron lo que es el amor.

12.- Cada familia es única; cada familia tiene sus propios valores. Los padres son los artífices de su familia y de su propia escala de valores.

13.- La risa y el buen humor es un ingrediente indispensable para la salud del hogar y para que los hijos crezcan felices.

14.- La familia es el lugar más apropiado para la generosidad y el perdón. En la familia todo se olvida, todo se perdona, siempre se está dispuesto a volver a empezar.

15.- Cuenta tus cosas a los tuyos, es una muestra de amor y de confianza. No les ocultes tus sentimientos, cualesquiera que estos sean.

16.- Regala, al levantarte, tu deseo de buenos días; comparte las tareas, que son labor de todos. Despídete al salir y saluda al entrar, es mucho más que un signo de buena educación.

17.- Pide todo lo que necesites de los tuyos. Recuerda, es mejor pedir que esperar en silencio a que te den lo que no te pueden dar porque no lo conocen.

18.- Valora a tu familia ahora por lo que realmente es para ti: un gran tesoro. No esperes a valorarla cuando, por desgracia, se haya roto.

19.- Todos los días son buenos para demostraros el cariño unos a otros. Aprovecha los cumpleaños, y las fiestas familiares para, con pequeños detalles, crear un clima de amor en tu hogar.

20.- Escribe, de vez en cuando, una nota o una cartita a uno cualquiera de los tuyos. Hazlo a todos. Te darás cuenta de lo mucho que lo agradecen y lo mucho que les gusta. Las releerán.

21.- Procura ver siempre en ti, en los tuyos y en los acontecimientos familiares y sociales el lado positivo. Del pesimismo no se puede esperar nada bueno.

22.- Cuenta siempre con Dios en todos los asuntos de tu familia. Él siempre está de tu parte, te guiará, ayudará y consolará. Poned ambos esposos vuestra confianza en Dios y encomendadle a vuestros hijos.

23.- Que Santa María, Madre de Jesús y Madre nuestra os acompañe en vuestro caminar de familia.

24.- La oración en familia crea unidad y obtiene la bendición de Dios. Rezad en familia todos los días. No lo olvidéis, “familia que reza unida, permanece unida”.

6.- ¿Está en crisis la familia cristiana?

Sí, parece que está en crisis y que es necesaria una nueva evangelización de ella, para que todos sus miembros vivan en plenitud los valores del Reino. “Id también vosotros a mi viña” Mt 20, 3-4. “Id y proclamad el Evangelio a toda criatura” Mc 16, 15. Es deseable que todos los miembros de la familia estén evangelizados. Esto supone: 

Asumir los valores del Evangelio como la propia identidad. Vivir coherentemente con los valores asumidos y ponerlos de manifiesto en el trabajo, la política, la economía, el arte, la ciencia, los medios de comunicación, las diversiones, etc. Poner los medios para lograr una formación permanente, gradual e integral, que capacite a todos los miembros de la familia para responder con eficacia a los desafíos actuales de la sociedad. Aceptar la misión evangelizadora: Custodiar, comunicar y vivir la fe y el amor, dentro y fuera del hogar. Ser verdaderos testigos.

Valor del testimonio: El testimonio de los padres hace que tanto ellos como sus hijos vivan y se perfeccionen como personas y como creyentes. La familia por sus múltiples interrelaciones, es un lugar privilegiado para la realización personal. Tanto el matrimonio como la familia son un proyecto de Dios, que invita al hombre y a la mujer a realizar su proyecto de amor en la comunidad conyugal. La vivencia y el ejemplo de los padres es el mejor de todos los caminos para transmitir y educar a los hijos en los valores humanos y cristianos.

Es un gravísimo error intentar educar sin practicar uno mismo los valores que desea transmitir. La familia cristiana es “Iglesia doméstica” cuando, estando evangelizada, se convierte en evangelizadora, porque acoge, vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios a los demás. El trabajo bien hecho, la oración hogareña, la catequesis familiar, la recepción de los sacramentos, la presencia testimonial de los padres y de los hijos en la sociedad son algunos medios de santificación familiar y de ser fermento para la Iglesia y la sociedad.

La familia evangelizadora de otras familias: “No se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín sino sobre un candelero para que alumbre a todos” (Mt 5,15) con el modo de vivir, con el oportuno consejo, y con la solidaridad sincera. Familia en relación abierta a otras familias con las que pueda establecer contacto coyuntural o permanente. Abierta a su participación en movimientos, asociaciones o grupos que ayudan a realizarse como personas y a celebrar juntos su fe cristiana.

El amor es el primer mandamiento cristiano: Para los esposos cristianos debe ser su norma de vida. Por el sacramento del matrimonio, el amor humano es santificante y productor de vida divina. El amor conyugal significa y realiza el amor de Cristo y su Iglesia. El amor todo lo llena, todo lo cubre, todo lo perdona. El amor pasa de limitaciones y defectos. El amor es gratuito y solidario. Léase el capítulo 13 de la primera carta de San Pablo a los corintios. Cada cónyuge debe ser protagonista de la evangelización del otro y ambos de la de sus hijos.

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