Mi familia

martes, 2 de junio de 2026

153.19.- LA FAMILIA Y SUS CIRCUNSTANCIAS: LOS REFERENTES FAMILIARES

 

1.- La responsabilidad de los padres

¿De qué hablamos con los hijos? ¿Qué educación, qué valores les estamos transmitiendo? La actividad principal que realizan algunos padres con sus hijos es ver la televisión. El problema más grave entre padres e hijos es que éstos les han perdido como modelos de referencia. Además, para evitar problemas en casa, se elude tratar temas espinosos, como la religión, los valores sociales, la sexualidad, etc. Los padres comparten poco tiempo con sus hijos.                                                                            Sino se comparten las inquietudes, los sentimientos, las ilusiones, ¿cómo se pueden transmitir los valores? De ninguna manera; no se transmiten y todos tan tranquilos.

2.- El problema más grave es la falta de referentes familiares.

No se dialoga en familia y, por tanto, ni los padres conocen a sus hijos ni éstos a sus padres. Conviven, pero se relacionan poco y no saben casi nada de los sentimientos, afectos y carencias de unos y otros. Los adolescentes de hoy tienen de todo, pero carecen de lo más fundamental, tener una referencia sólida en sus padres para crear su propia identidad. Si no reciben en su familia sus valores y sus raíces, los buscarán en otra parte y, quizá, los que encuentren no sean los más adecuados, como vemos en tantos y tantos que padecen un profundo desarraigo familiar.                                                                                                        Los valores fundamentales: Cada familia debe tener sus propios valores humanos y religiosos. Los padres deben tener una idea muy clara, y a ser posible conjunta, de lo que significan esos valores para ellos y para sus hijos. El diálogo matrimonial es de suma importancia en esta materia, porque si los padres no tienen claras las ideas y los valores, ¿cómo podrán transmitirlos? Toda transmisión se lleva a cabo, sobre todo, con el ejemplo y después con la palabra.                                                                        ¿Por qué algunos padres no transmiten sus valores a los hijos? Tal vez, porque ellos tampoco los recibieron: son ciegos que no pueden guiar a otros ciegos, esa sería la peor situación. La responsabilidad de traer un hijo al mundo obliga a los padres a adquirir un cierto grado, no sólo de conocimientos, sino de valores. Un matrimonio sin valores es un verdadero desastre, para ellos mismos y para su descendencia. Los valores hay que tenerlos o adquirirlos para poder transmitirlos.

No se puede transmitir lo que no se posee.

Esto vale también para "los valores, principios y creencias”. Tal vez, hacen dejación de su responsabilidad porque es lo más cómodo y ellos se sienten desorientados y confusos ante la rebeldía de sus hijos. Durante la adolescencia, suelen ser difíciles y conflictivas las relaciones entre padres e hijos. Ser padre o madre es  difícil, porque educar bien es mucho más cansado que no hacerlo o hacerlo mal.                                          Claro que la recompensa es muy diversa en uno u otro caso. Muchos padres caen en la tentación de abandonar la educación de sus hijos y dejar, en exclusiva, esta responsabilidad a la escuela, incluso, al Estado. Los futuros ciudadanos, por derecho y por naturaleza, deben ser educados, en primer lugar, por los padres; la familia es la que debe educar y enseñar. La educación de los hijos es un derecho y una obligación irrenunciables, no hacerlo es una irresponsabilidad.

3.- Ser menos amigos y más padres                                         Algunos se vanaglorian de ser amigos de sus hijos. Es un error. No hay que ser amigos de los hijos, sino padres y madres; para amigos ya tienen a los de su grupo. Hay que decirles lo que está bien y lo que está mal, con afecto, con autoridad y sin imposiciones. Cuando los niños aprenden los valores en el seno de la familia adquieren un  bagaje para toda la vida, difícilmente los olvidarán, pues constituyen sus raíces y fueron plantados en el mejor contexto, que es el del amor. Lo que se recibió CON amor, se suele conservar POR amor. En segundo lugar, y con carácter complementario, la educación de los niños y jóvenes es función de la escuela y del Estado, cuya principal misión debe ser la formación, es decir la transmisión de conocimientos.

4.- El proceso de identificación                                                              En el niño la identificación es una etapa necesaria para la formación de su personalidad. Al principio, trata de imitar fielmente a sus padres: después, buscará otros modelos con los que identificarse, profesores, amigos, héroes deportivos o cinematográficos y, finalmente, tomará conciencia de que su personalidad es distinta de los modelos buscados y de que él debe desarrollarla en lo que le es propio.                                     Todo adolescente, aunque lo normal es que no lo admita, tiene necesidad de una autoridad firme y segura, que le sirva de modelo de referencia y le facilite la estructura básica sobre la que construir su personalidad. Sin modelos de referencia, el niño y el joven vivirán desorientados, sin saber cómo ser, qué hacer y a qué tratar de parecerse en cada etapa de su crecimiento.

Los modelos de referencia:                                                     Familiares: Los padres, los hermanos mayores, los abuelos y tíos.                                                                                       Extrafamiliares: sacerdotes, profesores, amigos.Los padres tienen elderecho y la obligación de indagar y conocer la calidad humana y moral de los modelos extrafamiliares de sus hijos..... y actuar en consecuencia. La vigilancia de los padres debe salvaguardar siempre a los hijos de modelos que les puedan ser nocivos. 

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