1.- Una experiencia Cuando mis hijos no habían llegado a la pubertad, todos los fines de semana salía toda la familia a la montaña, a la Casa de Campo de Madrid o a Pedraza, un pueblo precioso de la montaña segoviana, y los veranos pasábamos un mes en la playa. Esto se acabó cuando mis hijos llegaron a la pubertad. Ya no les apetecía tanto pasar el tiempo de ocio con los padres, preferían pasarlo con sus amigos. 2.- El grupo de amigos Mi experiencia personal no es un caso aislado sino la norma general de todos los púberes y adolescentes. Llegados a esta edad, necesitan encontrar y reafirmar su propia identidad. Están en un terreno incierto: Ya no son niños, pero tampoco son adultos, la familia se les ha quedado pequeña, necesitan salir al exterior, descubrir el mundo y su lugar en él. Hasta ahora han vivido a la sombra de sus padres; en adelante, lo harán integrados en un grupo de chicos y chicas de su misma edad, con los mismos gustos, ideas y aficiones. Con ellos se sentirán cómodos y establecerán relaciones de confianza y amistad, pues todos navegan en el mismo barco y a todos les suceden las mismas cosas. Integrados en su grupo de iguales, los chicos y chicas maduran y adaptan sus caracteres, su personalidad e incluso sus gustos a la nueva etapa. Los adolescentes sin amigos se hacen solitarios, son infelices y tienen más dificultades para pasar esta etapa de su vida, en la que se hacen más visibles los cambios de conducta originados tanto por la creciente madurez del adolescente como por la influencia del grupo de amigos. La influencia del grupo de amigos: Algunos padres se sienten abandonados por sus hijos adolescentes y culpan de ello a sus amigos. No es cierto, porque no suele haber tal abandono; lo que pasa es que han llegado al comienzo de la adolescencia, una etapa que deben cubrir del mejor modo posible para llegar a la etapa de adultos. Es cierto que en el grupo de amigos se producen mutuas influencias; unas, beneficiosas para el crecimiento psíquico del adolescente y otras muy preocupantes: caer en la droga, el alcohol, el sexo y conductas delictivas. También es cierto que los padres siguen estando presentes en la vida de los adolescentes y siguen influyendo en ellos. Es un choque entre ambas influencias: La del grupo que, por lo general, se refiere a las cosas de cada día, y la de los padres, que, además, suele mirar al futuro. El adolescente debe asimilar una y otra, tomar lo bueno de cada una y procurar no caer en las cosas negativas que pueda haber.
Preocupación de los padres: El alejamiento adolescente de las figuras paternas es, también, una necesidad de independencia, lo que suele preocupar mucho a los padres. El adolescente, chico o chica, necesita alejamiento físico de sus progenitores, dejar de ser su sombra, no permanecer siempre en casa; en definitiva, salir con sus amigos. El alejamiento físico no tiene por qué ir acompañado del alejamiento psicológico o emocional.
De la preocupación a la actuación: Una labor muy especial de los padres es cuidar para que no se produzca el alejamiento emocional, procurar que los hijos“sientan” que pueden contar con ellos cuando los necesiten y que les siguen amando como siempre. La integración del adolescente en su grupo de iguales produce en él influencias, positivas unas y negativas otras. Los adolescentes caminan hacia la adultez, pero todavía no son adultos; están en edad de formación, no están totalmente formados ni física ni psíquicamente. Los adolescentes necesitan el “cuidado” de sus padres: Una de las formas de prestar este cuidado es llegar a la seguridad de que los amigos de sus hijos son una influencia positiva para ellos y no negativa. Los padres necesitan conocer a los amigos de sus hijos y, para ello, deben propiciar alguna forma de encuentro. Es fácil invitarlos a merendar el día del cumpleaños o con cualquier otro motivo. Nada mejor para el conocimiento entre personas que hablar sentados ante una mesa llena de dulces y refrescos. Cuanto mayor sea el conocimiento del grupo al que pertenece el hijo o la hija adolescente más fácilmente se podrán evitar las influencias negativas que puedan surgir. Resumiendo: Los padres deben estar atentos a lo que hacen sus hijos adolescentes, mantener con ellos una relación de proximidad y confianza, y hacer todo lo posible para conocer a sus amigos; de esta forma les ayudarán a madurar y les evitarán muchos problemas. Juntos, padres e hijos, deben recorrer el camino apasionante que va desde la infancia a la edad adulta, el camino más deslumbrante por el que transita el ser humano.
3.- Adolescencia y alcohol De entrada hay que decir que el alcohol es una droga, la de mayor uso en nuestra cultura. Es una droga legal, pero dicha legalidad no disminuye sus efectos y los problemas que ocasiona. Todos los estudios realizados sobre el consumo de alcohol entre jóvenes ratifican lo mucho que supone en sus vidas. Graduación, absorción y eliminación del alcohol: Se consideran alcohólicas aquellas bebidas que contienen alcohol etílico en una u otra proporción. La graduación alcohólica es la proporción de alcohol que tiene una bebida. Para valorar una bebida alcohólica y su peligrosa repercusión en el organismo humano hay que tener presente sus grados y la capacidad de absorción y eliminación del individuo bebedor. El alcohol ingerido produce sus efectos cuando llega al torrente sanguíneo, los alcoholes más concentrados se absorben con mayor rapidez que los de menor concentración. Efectos del alcohol sobre el cerebro: El alcohol afecta al cerebro produciendo una reducción de su actividad normal y una alteración de sus funciones, alteración que va in crescendo en proporción al crecimiento de la ingesta. Lo que, al principio, solo parece un pequeño mareo, con el incremento acaba en la pérdida total de la consciencia. El riesgo es mayor con el consumo de mezclas de bebidas de alta graduación. El alcohol crea dependencia La ingestión de alcohol plantea dos situaciones problemáticas diferentes: por un lado está el abuso alcohólico en un momento determinado (la borrachera), por otro lado el alcoholismo o situación de dependencia vital del alcohol. La intoxicación alcohólica se produce cuando se consume más alcohol del que el organismo es capaz de metabolizar y eliminar. El síndrome de abstinencia se manifiesta mediante síntomas tales como temblores, nerviosismo, nauseas, vómitos, y cansancio. Jóvenes y alcohol: La principal diferencia entre los adultos y los adolescentes a la hora de consumir alcohol no es la cantidad consumida sino las formas de consumirlo. Los jóvenes actuales tienen una forma de beber directamente relacionada con sus estilos de vida y sus inquietudes. Algunos jóvenes comienzan a beber pronto, lo hacen en lugares que viven como suyos, y generalmente durante los fines de semana. Desde hace años, el inicio en el consumo de alcohol se va realizando en edades cada vez más tempranas. La edad de inicio es entre los 12 y los 13 años, coincidiendo con las salidas por la noche, y en condiciones similares, las chicas y los chicos beben lo mismo.
Los fines de semana: Es muy común que los jóvenes consuman grandes dosis de alcohol los fines de semana. Salir y beber causan una estrecha identificación. Se bebe cuando se sale. Además, parece que lo que actualmente buscan los jóvenes en el alcohol no es disfrutar de la bebida, sino los efectos que produce. Los jóvenes suelen consumir alcohol en discotecas, plazas públicas, zonas de bares o lugares expresamente escogidos para el “botellón”.
| Botellón |
Riesgos directos:
Dependencia: El alcohol es una sustancia adictiva que crea una dependencia similar a las de las drogas. En el caso de los adolescentes, el riesgo es mucho mayor.
Provoca enfermedades: Se trata de trastornos muy graves como la cirrosis, la presión alta y algunos tipos de cáncer cuya probabilidad de contraerlos es aumentada por el consumo de alcohol. Engorda. Envejece la piel: La piel es uno de los órganos más afectados por el consumo de alcohol. Problemas sexuales: Puede provocar impotencia en los varones y alteraciones menstruales en las mujeres. Pérdida de memoria e incapacidad de concentración.
Riesgos indirectos: Accidentes de tráfico. Gran parte de los accidentes de tráfico de los adolescentes y jóvenes están relacionados con el consumo de alcohol y drogas. Embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. La falta de control sobre uno mismo que provoca el alcohol puede llevar a tener relaciones sexuales que no se tendrían en estado de plena consciencia. Violencia. La euforia y falta de control a las que lleva el consumo excesivo de alcohol pueden producir conductas violentas, peleas y comportamientos agresivos.
¿Por qué beben alcohol los adolescentes? ¡Lamentable!
El alcohol es un potente inhibidor y muchos adolescentes combaten con él sus problemas de timidez o relación. Beber tiene que ver con la emancipación y la afirmación de su identidad. Beber, salir por la noche o acceder y estar en determinados lugares tiene que ver con sus prácticas de transición, con la creación y la afirmación de su identidad de adolescentes. La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas. Prueban el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sentirse bien o para reducir el estrés. Para sentirse personas adultas. Los adolescentes están viviendo la transición entre la pubertad y la edad adulta. Muchos de ellos imitan comportamientos adultos en la creencia de que eso les hace maduros y el consumo de alcohol se sitúa muchas veces en ese contexto. Para pertenecer a un grupo. Los adolescentes que se relacionan con otros adolescentes que beben alcohol también lo consumen para sentirse parte del grupo. ¿Dónde está el límite? Es difícil determinar qué adolescentes van a controlar su consumo de alcohol y parar a tiempo, y cuáles van a tener problemas muy serios. Corren el riesgo de desarrollar problemas con el alcohol y las drogas los adolescentes: Que tienen un historial familiar de abuso de substancias. Los que están deprimidos. Los que carecen de autoestima. Los que se sienten fuera de la corriente. ¿Como detectar el uso del alcohol por los adolescentes? Las señales principales para detectar el uso de alcohol y de drogas por los adolescentes pueden incluir: Señales físicas: fatiga, problemas al dormir, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente. Señales emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión, retraimiento y una falta general de interés. De familia: desobedecer las reglas, retraerse o dejar de comunicarse con la familia. Escolares: interés decreciente, actitud negativa, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina. Sociales: amigos atrapados en la droga y el alcohol, que tienen problemas con la ley. Cambio en las formas de vestir y en su imagen externa. ¿Cómo pueden evitar los padres que sus hijos beban alcohol? Para evitar que beban y adopten otras conductas de riesgo es imprescindible que los padres comiencen a educar a sus hijos desde su más tierna infancia, ganándose su amor y confianza. Responsabilidad. Hay que educar a los hijos para que sean responsables. Que entiendan y asuman las consecuencias de sus actos. Autoestima. Cuando los adolescentes tienen suficiente autoestima, es decir, cuando están seguros de sí mismos es mucho más improbable que necesiten estímulos externos para sentirse bien o relacionarse en sociedad. Normas. En nuestra sociedad, es muy alta la permisividad hacia el consumo de alcohol, incluso entre los jóvenes. Si queremos que nuestros hijos no corran riesgos en este sentido deberemos acordar unas normas claras sobre su consumo. Las normas familiares son imprescindibles para la educación de los hijos, para educar en los valores esenciales y para llevar a cabo la función educativa de los padres y lograr que la familia sea verdaderamente formadora de personas. Salidas. En la mayoría de los casos, el consumo de alcohol por los adolescentes se produce en los fines de semana, durante los días festivos y por las noches. Se pueden evitar algunas de estas situaciones peligrosas acordando (y en su caso estableciendo) una hora más temprana de vuelta a casa. Si, a pesar de todo, los padres descubren que su hijo/a adolescente es consumidor habitual de bebidas alcohólicas deben buscar la ayuda especializada.
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