Mi familia

martes, 15 de enero de 2013

77.- COMPORTAMIENTO DEL FETO


     
El feto no es pasivo. 
Aletea, patea, da vueltas. La estimulación táctil provoca finos movimientos. Las primeras contracciones musculares aparecen alrededor de la octava semana y son seguidas de flexión lateral. Hacia la mitad de la gestación la movilidad es similar a la de un recién nacido.
          En la semana 14 inspira, escupe, traga y tiene hipo. Deglute líquido amniótico y almacena materia sólida en forma de meconio. También comienza a funcionar un sistema sensorial. El reflejo de prensión en la semana 17 y madura 10 semanas más tarde.
En la semana 27 se abren los párpados y comienzan a funcionar los ojos percibiendo una suave iluminación rojiza a través del vientre de su madre. 
La respuesta más importante al entorno se da  con el oído.
Se calman con un canto y patean si se asustan con un ruido intenso. Se calman cuando se los arrulla acercando el oído al corazón de su madre suponiéndose que los reconforta ya que están familiarizados. Parecieran
además retener asociaciones con ruidos prenatales concretos. Se ha confirmado que los recién nacidos pueden reconocer sonidos escuchados in útero. 
En los últimos meses desarrollan esquemas de sueño y vigilia que pueden persistir luego del nacimiento. Presentan diferentes estados de actividad: quiescente, con escasos movimientos oculares y poca variabilidad cardiaca; movimientos oculares continuos con brotes de actividad somática y aceleraciones cardíacas; movimientos continuos de los ojos y el cuerpo con taquicardia.
Las madres pueden percibir diferencias individuales del nivel de actividad fetal. Los movimientos aumentan tras los ruidos bruscos y disminuyen tras varias repeticiones. Esta capacidad constituye una forma de aprendizaje y es menor en los fetos con alteraciones neurológicas  o con estrés físico.
El comportamiento fetal se ve claramente afectado por los fármacos y la dieta materna: aumento de la actividad tras la ingestión de cafeína  o acomodación a los ritmos diurnos de la madre.
Todo esto demuestra que los fetos no sólo preparan sus reflejos y sus sistemas para el funcionamiento fisiológico del nacimiento sino que también comienzan a aprender sobre el mundo social en el que se integrarán.



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