Continuamos con nuestros programas que versan sobre la educación en el amor humano y sobre la sexualidad. Y estamos ya en la sesión número 11 que tiene como título Pandemia de la pornografía y adicciones. A ver qué os parece esta expresión como punto de partida: «Hemos pasado del amor libre del mayo del 68 al sexo esclavo en el siglo XXI».
Creo que es una expresión que define bien lo que ha acontecido. El gran fracaso de ese supuesto amor libre que con el paso del tiempo estamos viendo ahora cómo se está convirtiendo en una auténtica esclavitud y una esclavitud en torno a la pornografía con cierta satisfacción y cierta esperanza. Hemos visto en los últimos años, incluso en España, que determinados diarios laicistas, liberales y socialistas van publicando algunas reflexiones, algunos estudios sobre la gran preocupación que existe en torno a las adicciones del sexo, a las
adicciones de la pornografía. Parece que estamos ante una oportunidad de abrir los ojos sobre lo que verdaderamente la Iglesia Católica lleva explicando tantísimo tiempo sobre la virtud liberadora que se llama la castidad.
Lo cierto es que nosotros tenemos que hacer una autocrítica porque tenemos que reconocer que hemos tenido o padecemos todavía una fuerte crisis de secularización interna en el seno de la Iglesia que nos ha llevado a tener como una especie de complejo de hablar de la virtud de la castidad ante el mundo. Y hemos pasado de que el sexo fuese tabú a que en este momento exista un impuro silencio sobre la castidad. Sí, creo que existe un impuro silencio sobre la castidad, de la cual tenemos, no digo el derecho, sino el deber, la obligación de hablar ante el mundo, que está comprobando hasta qué punto la promiscuidad sexual es destructora de la dignidad del hombre, para entender cómo estamos, hasta qué punto esa promiscuidad está siendo utilizada para someter la libertad del hombre. Hay que entender que los poderosos del mundo van ideando nuevas formas de esclavizar al hombre. Y creo que hemos pasado del pan y circo de los romanos a nuevas formas de sometimiento de la población. Y quizás el pan y circo actualmente es fútbol, drogas y pornografía.
Es el nuevo pan y circo por el que se somete a los pueblos y se les mantiene sometidos en silencio, sin revelarse.
La dictadura más consolidada, dijo alguien, es aquella que consigue que el esclavo sienta placer en serlo. Que sienta placer en ser esclavo, entonces su dictadura está consolidadísima.
Claro, resulta muy distinto de cuando a los esclavos se les sometía a las galeras remando y allí estaban deseando poderse revelar frente al tirano. Pero en este caso se ha conseguido un sometimiento en el que uno siente las cadenas que le tienen atado como si fuesen pulseras.
Es como si estuviésemos atados por cadenas que nos impiden ser libres y tenemos una percepción de la realidad totalmente distorsionada en la que uno cree que tiene pulseras y son cadenas, son grilletes que le impiden caminar, que le impiden ser libre.En este contexto de esclavización hay que decir que el demonio se sirve de las heridas que hemos tenido para esclavizarnos, de las heridas no sanadas. Arrastramos heridas de nuestra infancia, de nuestra adolescencia, de nuestra juventud, incluso de nuestra vida adulta, que son heridas que cuando no están suficientemente identificadas y puestas en vía de sanación, suelen buscar compensaciones.
El hombre herido busca compensaciones. Y entre esas compensaciones fácilmente busca la compensación del placer sexual y se vuelve compulsivo.
El adicto busca un placer para aliviar un dolor que no es capaz de sobrellevar. Repito esta expresión que me parece muy importante. El adicto busca un placer para aliviar un dolor que no es capaz de sobrellevar. Y entonces, como no es capaz de identificar y afrontar sus heridas, busca un tubo de escape. Y entonces aparece la pandemia de la pornografía, que hay que decir que no es nueva, pero sin embargo lo que sí que es nuevo es la facilidad de acceso a esa pandemia que se ha convertido en pandemia precisamente por la facilidad de acceso a través de de internet.
Hay una gran batalla, debe de haberla. Estamos llamados a dar una gran batalla para luchar contra esta esclavitud, contra esta pandemia, contra esta introducción, con la pretensión de normalización, de la pornografía entre nosotros.
Hay datos verdaderamente escalofriantes sobre el tanto por ciento de buscadores de internet que buscan pornografía. Son datos escalofriantes sobre la edad de inicio de introducción en la pornografía y vemos que los niños, en el inicio de su conciencia, antes de que tengan un juicio ético plenamente formado, ya se han introducido en la pornografía.
Más aún recientemente le escuchaba a un sacerdote decir que es una paradoja que muchos niños en su primera comunión están recibiendo el regalo de un smartphone que resulta que es un instrumento para acabar con su inocencia justo con motivo de su primera comunión.
¿Puede haber alguna contradicción más fuerte que esta? Por lo tanto, estamos llamados a dar esta gran batalla, la batalla por la pureza, la batalla por la castidad, a revelarnos frente a esta forma de esclavitud que se nos está introduciendo. Y para ello será clave el sentido de la sexualidad.
Lo hemos también explicado en programas anteriores. ¿Cuál es el sentido de la sexualidad? ¿Para qué creó Dios la sexualidad? Y decíamos que la sexualidad ha sido creada para firmar nuestra propia identidad masculina o femenina. Decíamos que la sexualidad ha sido creada para ser instrumento de donación de nuestra vida en el seno del matrimonio para dar la vida, para compartirlo todo y para estar abiertos a la transmisión de la vida.
Esta será la batalla del sentido de la sexualidad, pero también será la batalla de la voluntad, porque las adicciones en buena medida se han introducido no solo por la oscuridad del sentido sino también por el debilitamiento de la voluntad. Entonces, voy a subrayar siete razones para el combate que quiero compartir con vosotros.Siete razones para el combate contra la adicción a la pornografía.
En primer lugar, el porno no es un juego. Es inexistente la distinción entre lo virtual y lo real. Un gran número de estrellas porno que han sido liberadas, han contado después el abuso físico y emocional, la coerción, la automutilación, la depresión, la violencia e intentos de suicidio que han vivido en ese mundo de la pornografía. Por tanto, seamos serios. No es un juego, es un lugar en el que la dignidad del hombre y especialmente la dignidad de la mujer puede llegar a tocar fondo, un fondo que que da miedo, da miedo imaginarnos hasta dónde puede llegar la maldad del hombre sometiendo al prójimo.
En segundo lugar, el porno mata al amor. Hay muchos matrimonios destrozados por la pornografía. Tenemos algunos datos de la Asociación Americana de Sociólogos que datan del año 2016, en los cuales se habla de que el índice de rupturas matrimoniales se duplica entre los hombres consumidores de pornografía y se triplica entre las esposas consumidoras de pornografía. Como digo, el porno mata el amor. La pornografía clava un cuchillo en el corazón del matrimonio. Lleva a perder confianza, a generar complejos. Genera un profundo dolor emocional.
Tercera razón, el porno deforma, daña gravemente la sexualidad, como decíamos en los primeros capítulos. Recordemos que la sexualidad es digna y vio Dios lo que había creado y era muy bueno y era muy bueno. Pues bien, el porno daña gravemente la sexualidad.
Un número creciente de casados prefieren la pornografía a las relaciones sexuales matrimoniales. ¿Por qué? Porque, en esas relaciones matrimoniales, tienen miedo a no estar a la altura, las ven como un reto. Las ensoñaciones irreales, obsesivas hacen que muchos casados, desde su adicción al porno, tengan miedo a la relación sexual matrimonial.
En datos del año 2017, en Estados Unidos se dan datos de cómo los adultos consumidores de pornografía tienen una disminución muy grande de su vida sexual en sus matrimonios, porque llegan a perder la concepción de una sana sexualidad.
Esto nos recuerda que Santo Tomás de Aquino, fijaos bien, Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, decía que quien vive la sexualidad dentro del plan de Dios tiene un placer muy superior en su vivencia, que el que vive la sexualidad fuera del plan de Dios.
Cuarta razón, la pornografía distorsiona la visión del hombre hacia la mujer y viceversa.
La pornografía hace que cosifiquemos la imagen que tenemos unos de otros, como si fuésemos un instrumento de gratificación.
Decíamos en un programa anterior que lo contrario del amor no es el odio, sino la utilización, la cosificación de unos hacia otros. Paradójicamente tenemos todos una vocación a la comunión, y la pornografía lo que hace es sustituir, es un timo, un auténtico timo, un engaño, pretender sustituir esa vocación a la comunión por un contacto lujurioso. Un contacto lujurioso, obviamente que no satisface el deseo de comunión, que te abandona en tu soledad. Pero curiosamente detrás de esa búsqueda lujuriosa anida una búsqueda de comunión que el hombre no es capaz de alcanzar.
Quinta razón, la pornografía nos hace egoístas y nos roba la alegría. Uno se convierte en un narcisista. El porno alimenta el narcisismo porque vemos el mundo desde el provecho que yo le saco y por todo ello no podemos menos de experimentar sentimientos de culpabilidad, de frustración en nuestro narcisismo y nos hacemos profundamente tristes.
Fijaos bien, la virtud de la castidad y de la pureza se refleja en personas alegres y la lujuria, sin embargo, hace personas tristes. El que busca el placer siente la tristeza después de haber buscado el placer y sentirse solo. Tras el placer lujurioso hay soledad, nos hace tristes.
Sexta razón, la adicción se agrava con el tiempo hasta atraparnos y quitarnos la libertad.
Uno va pasando fronteras que jamás hubiese sospechado que iba a traspasar y ya no pilota su vida, sino que es arrastrado. Su vida se vuelve incontrolable, el amor libre conduce a la esclavitud y el esclavizado por la pornografía se ve, como el hijo menor de la parábola del hijo pródigo, cuidando cerdos, se ve caído en lo más bajo. Es una dinámica de esclavitud progresiva. Me vais a permitir que lea un párrafo de un artículo escrito por Matías Conoziari, que tiene como título ¿Qué tendrá que ver el Señor de los Anillos?
Supongo que muchos conocemos esa novela o película del Señor de los Anillos. ¿Qué tiene que ver el Señor de los Anillos con mi lucha contra la pornografía? Fijaos en el título que tiene su atractivo.
Pues bien, este párrafo dice: “Ese hechizo que creemos que nos dará la felicidad o el refugio, cual anillo único”.
Ese anillo único que nos hace aparentemente invisibles y nos da un instante de gozo a costa de nuestra propia muerte, a costa de quedar a merced de ese señor oscuro que todo lo ve, porque te metes en él con el anillo único de la pornografía, no te das cuenta al principio, pero con el paso del tiempo quieres pasar todo el tiempo con él, como si fuera lo único que existiera en la tierra media de tu vida. Incluso puedes llegar a ser capaz de sacrificar amigos, hermanos, trabajo, la propia vida, como le sucedió al buen Smigol, convertido, transformado y ultrajado por el anillo hasta convertirse en un ser irreconocible, un golun, un ser egoísta, solitario, cuyo destino fue una continuación de su propia vida, andar sin rumbo, hipnotizado por el anillo.
Me parece impresionante este artículo, ¿no? Esta descripción de qué tiene, qué tendrá que ver el Señor de los Anillos con mi lucha contra la pornografía. El fondo es la lucha por la libertad.
En séptimo lugar, razones para este combate. Decíamos, la pornografía extingue la gracia de Dios en el alma y nos imposibilita para descubrir y desarrollar nuestra vocación.
Fijaos, existen dos tipos de razones para luchar contra la pornografía. Razones naturales y razones sobrenaturales. No hay por qué contraponerlas. Las dos se suman.
Las razones naturales nos hablan del daño tan grande que hace la pornografía sobre nuestra psicología. Pero los argumentos sobrenaturales son muy importantes, si queréis, superiores, porque los argumentos sobrenaturales nos recuerdan que esa pornografía nos impide vivir en gracia de Dios, que extingue la gracia de Dios en nuestra vida.¿Y de qué te sirve ganar el mundo entero si pierdes tu vida y si pierdes tu alma?
En el fondo, los argumentos naturales y sobrenaturales no están en contraposición, como ya decía Santo Tomás de Aquíno, ofende a Dios lo que daña al hombre y a Dios le ofende que el hombre se destruya a sí mismo en la pornografía.
Pues bien, me vais a permitir 11 consejos prácticos para el combate contra la pornografía.
¿Por qué hay que ser prácticos? Porque tenemos que descender a cosas concretas. Una cosa es hablar de los grandes principios y otra la realidad. Seamos prácticos porque creo que este combate tiene que pasar por elementos muy concretos para luchar contra esa adicción que tanto daño nos hace.
Once medios prácticos para este combate.
El primero, medios sobrenaturales. No somos nada sin la gracia de Dios. Necesitamos la oración. Necesitamos los sacramentos y especialmente dos de ellos:
1º El sacramento del perdón de los pecados, al cual tenemos que recurrir con frecuencia para no vivir en pecado mortal. Nuestro compromiso de no estar en pecado mortal, sino recurrir inmediatamente al sacramento del perdón para vivir habitualmente en gracia de Dios.
2º El sacramento de la Eucaristía. Cada vez que recibimos el cuerpo y sangre de Cristo resucitado, nosotros tenemos un aumento de gracia para vivir este combate de la pureza. Por lo tanto, el primer medio sobrenatural, el de la oración y el de los sacramentos.
Segundo medio, formular un compromiso.
Creo que esto es importante. A veces puede ser bueno incluso formularlo por escrito y renovarlo cuando lleguen algunas fechas determinadas. Yo formulo por escrito mi determinación de llevar adelante este combate contra la pornografía, pongo un límite, tomo la decisión de que mi utilización de la tecnología será esta y no pasaré de este lugar y lo formulo y lo digo por escrito porque al poner por escrito nuestra voluntad, nuestra determinación se fortalece y ponemos todavía unas fronteras más claramente visualizables.
Es bueno que también en determinados fechas de Nuestra Señora, de nuestra Madre del cielo, la renovemos; en esas fechas marianas en las cuales rezamos a María la oración:
“Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A tí, celestial princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasiónno me dejes, madre mía. Amén”.
Tercer medio práctico, no dormir con el móvil en la habitación.
El móvil no entra en nuestro descanso. ¿Sabéis que en el cónclave de los cardenales para elegir un nuevo Papa hay un momento en el que se dice extra omnes? (todos fuera). Y únicamente se quedan los cardenales dentro del cónclave.
Nosotros también tenemos en nuestro descanso que decir extra omnes que salga todo aquello que no es de esta habitación, todo lo que no me ayude a vivir en la intimidad con elSeñor. Y esa decisión hay que tomarla. La tecnología no puede estar con nosotros en nuestro descanso nocturno.
Cuarto medio práctico, entrégate con perseverancia y medida a un hobby sano.
Puede ser bueno que cada uno diga, "¿Qué hobby en esta vida ensancha mi corazón? ¿Qué hobby me relaja? ¿Dónde tengo yo un descanso sano? Disciérnelo y entrégate de una manera medida, equilibrada. Entrégate a él. Ten un descanso del alma.
Muchas veces el recurso a la adicción de la pornografía está escondiendo un cierto estrés que hemos tenido, hemos encontrado en la pornografía, la impureza, un tubo de escape de nuestro estrés y tenemos que tener un hobby que nos enseñe a descansar sanamente.
En quinto lugar, ejercítate en la mortificación.
Uno tiene que saber negarse a sí mismo, sus caprichos, saber decir ¡no!, ejercitarse en el propio señorío, en ser dueño de nuestros deseos, de nuestros impulsos. Pues ahora no voy a comer esto o ahora no voy a hacer lo otro. Voy a ser dueño de mi voluntad, saber ofrecerle a Dios pequeñas renuncias. Ejercítate en la mortificación.
Sexto lugar, discierne tu presencia en redes sociales.
No todo el mundo tiene que estar en redes sociales. Quien sabe que tiene una debilidad especial, quizás no es adecuado que esté en redes sociales. Quizás no haya una solución para todos, pero discierne esa presencia en redes sociales.
Séptimo lugar, un medio bien práctico.
Sirve al prójimo hasta el olvido de ti mismo. Amar y servir es sanador de muchas cosas.
Cuando uno ama y sirve, encuentra el sentido de su vida y entonces le parece absurdo dedicar y malgastar el tiempo en cosas como la pornografía. Ama y sirve hasta el olvido de ti mismo, que eso sin duda será sanador. Ama hasta que duela, decía santa Teresa de Calcuta.
Octavo consejo práctico. Busca ayuda cuando te veas débil para caminar solo.
Comparte tu lucha con alguien, con un acompañante espiritual. Existen también ayudas de asociaciones que nos ayudan a luchar contra estas adicciones. Sí, existe también la asociación “Sexólicos anónimos”, igual que “Alcohólicos anónimos”. Existen, gracias a Dios, recursos. Búscalos, recurre a ellos, no te dé vergüenza. La vergüenza nos debería dar más bien por haber sido esclavizados por la pornografía y no intentar luchar contra ella. El demonio suele querer que tengamos vergüenza de ese tiempo en vez de avergonzarnos del pecado, de avergonzarnos de intentar salir de él.
Noveno consejo práctico. Procura tener orden en tu vida.
Ten una agenda, un horario. Ordénate. Cuida del orden, dice San Agustín, y el orden cuidará de ti. Sin duda alguna, el orden ayuda mucho a no generar situaciones en las que la incertidumbre o la falta de planificación nos hacen más vulnerables.
Décimo consejo. Sé paciente, sé constante, sé perseverante.
Esta batalla será dura. Cuando hemos sido esclavizados por la pornografía, la batalla de liberación es dura, pero sé paciente, constante, perseverante. Entrégate a esa batalla. Notendrás otra más importante en tu vida que librar con constancia, con perseverancia, sin permitir que los momentos malos te desalienten.
Y el último consejo práctico. No termines el día con el corazón en tinieblas. No termines el día triste, rabioso, celoso, porque si terminas el día de esa manera, eres susceptible de buscar un escape, una compensación. Es importante que uno termine su día en paz, dando gracias a Dios por el día y por la jornada. No te retires triste o enfadado con tu vida para que puedas vivir la paz y por la paz la alegría y por la alegría la pureza.
Adelante con estos 11 consejos prácticos. Ellos nos permitirán vivir la virtud de la castidad. ¿Qué es la virtud de la castidad? Voy a concluir leyendo la explicación que da el catecismo de esta virtud. La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona y por ello en la unidad interior del hombre, en su ser corporal y espiritual. La sexualidad en la que se expresa la pertenencia del hombre al mundo corporal y biológico se hace personal y verdaderamente humana cuando está integrada en la relación de persona a persona, en el don mutuo y total y temporalmente ilimitado del hombre y de la mujer. La virtud de la castidad, por tanto, entraña la integridad de la persona y la totalidad del don.
Qué alegría poder vivir esa libertad interior. Que Dios nos conceda esta gran liberación, la gran liberación de la virtud de la castidad. Pero para ello, que Dios nos conceda entregarnos a esta batalla sin descanso, sin dudarlo, sabiendo que es una gran batalla por la pureza en la que podemos también recibir esa experiencia profunda que nos ayude a liberar a otros hermanos que también están en esclavitud. Que María, reina y madre de la pureza, estará siempre junto a nosotros.
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