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miércoles, 13 de febrero de 2013

108.- ENSEÑAR A LEER Y ESCRIBIR



 ¿Qué es leer?    

Leer es el proceso que lleva a cabo la comprensión del lenguaje escrito.  
Históricamente la capacidad de leer ha supuesto una herramienta para adquirir y comunicar información tanto escrita como impresa.

La capacidad de leer ha dejado de contemplarse como una capacidad adquirida únicamente en la infancia, sino que es un conjunto de conocimientos, destrezas y estrategias que los individuos pueden aprender y desarrollar a lo largo de la vida. 

Métodos para enseñar a leer: [1]
Tradicionalmente se habla de dos métodos en el aprendizaje de la lectura, a veces, presentados como contrapuestos e incompatibles, pero que, en realidad, son complementarios. Se trata de los métodos analítico y el global. 
      
El método analítico
Se basa en un proceso de análisis de lo que se percibe a través de la visión. En la palabra “pato”, mirándola de izquierda a derecha, lo primero que vemos es una “p” seguida de una “a” y juntas se lee “pa”.
Este es el método más usado para aprender español y en el que se basan la gran mayoría de metodologías. Sin embargo, no es una tarea tan sencilla como pudiera parecer en un primer momento. 
Por un lado, hay que aislar las e individualizarlas en el entramado de líneas curvas y rectas que forman la palabra. Luego, a cada letra (grafema) hay que atribuirle un sonido (fonema).
La relación entre la letra escrita y su sonido es unívoca, es decir, ese sonido es la única forma de leer esa letra. Sin embargo, no ocurre lo mismo al contrario, puesto que hay sonidos que se pueden escribir de varias maneras (vaca y baca; a y ha; hay, ahí y ay). Esto es causa de muchas faltas de ortografía. El proceso analítico no es completo porque sólo da acceso a una lectura mecánica, que nada dice del significado de esa palabra. Esta deficiencia la suple el método global.

El método global
Se basa en un proceso de síntesis y asocia un significado a la palabra escrita. Se trata de la otra cara de la moneda del análisis, por tanto es inseparable del proceso anterior y necesario para aportar el significado.
Desde esta perspectiva, la palabra escrita se percibe como un todo con una forma asociada a un significado. Muchos niños al ver la palabra stop saben perfectamente cómo se pronuncia  y qué significa, mucho antes de ser capaces de reconocer por separado cada una de sus letras y de saber qué sonido corresponde a cada una.
Las palabras requieren una capacidad de discriminación más compleja que las letras, pero son las verdaderas unidades con significado del lenguaje hablado y los espacios entre ellas facilitan enormemente que el niño las vea como una globalidad. 
El proceso de síntesis añade velocidad lectora en aquellos niños que han seguido un buen proceso analítico, puesto que el aporte del significado es un elemento de motivación indispensable, es el fin último de la lectura.

¿Qué método es el mejor para los niños?
Lo cierto es que en el colegio durante la educación infantil (3,4,5 años) se suele hacer una aproximación a la lectura usando el método global: se enseñan palabras asociadas a imágenes, se observan semejanzas entre palabras (elefante y estrella empiezan por la misma letra), etc.; y, ya en educación primaria ( a partir de los seis años), se inicia un análisis de los segmentos de las palabras: el silabeo (pa- pe-pi- po –pu). 
Tanto el método analítico como el global son válidos para desarrollar la capacidad lectora y ambos son necesarios para una lectura de calidad. Que insistamos más en uno u otro dependerá de las necesidades del niño en cada momento del desarrollo de dicha capacidad.


CAMINOS A SEGUIR PARA ENSEÑAR A LEER:
Acostumbra a tus hijos a leer desde pequeñosLo ideal es acostumbrar a tus hijos a la lectura desde pequeños. Es aconsejable que les leas desde que están en la cuna, no sólo les relajará, sino que además conseguirás que se acostumbren a la presencia de los libros.
Siéntate son ellos. Cuando tus hijos estén aprendiendo a leer, lee con ellos. Ayúdales, y sobre todo, ¡haz que se lo pasen bien leyendo! Al fin y al cabo, la lectura debería de ser un placer, no una obligación.
Si tú lees, tus hijos leen. Si estás leyendo un libro, lee donde tus hijos te puedan ver. Si tus hijos te ven leer, lo más seguro es que ellos lean también.
No te olvides de los comics. Una buena idea es que les animes a leer comics. Las viñetas les atraen y, poco a poco, leerán el contenido.
Regala a tus hijos libros relacionados con sus aficionesSi tu hijo tiene un hobbie, otra buena idea es regalarle un libro relacionado con el mismo para que disfrute leyendo. De esta manera verá que leer no tiene por qué ser aburrido.
Y TAMBIÉN PARA ENSEÑAR A ESCRIBIR
Anima a tus hijos a dibujar desde pequeños. Escribir no es otra cosa que dar forma a nuestro pensamiento, pero no hace falta saber escribir para representar nuestro pensamiento. Cuándo un bebé hace un dibujo, está poniendo en práctica su capacidad de abstracción, es decir, de dar forma a sus pensamientos. Anima a tus hijos a que pinten y dibujen desde antes de que empiecen a andar. Sus garabatos actuales pueden transformarse en hermosos cuadros en el futuro.
Empieza por las vocales. La escritura se compone de palabras, y éstas de letras, cada una de las cuáles representa un sonido. Cuando tus hijos empiecen a hablar, ayúdales a comprender que cada sonido se corresponde con una letra distinta. Empezar con las vocales suele resultar más fácil. Siéntate con tu hijo y traza con él las letras en un papel en blanco una y otra vez hasta que lo sepa hacer sólo. Cómprale cuadernos de caligrafía y enséñale a seguir el trazo marcado para cada letra; es la única forma de que, cuando sea adulto, tenga una letra preciosa.
Sigue con las consonantes. El siguiente paso es sentarte con tu hijo y enseñarle las consonantes. Que le quede claro que cada consonante y su respectivo sonido se corresponde con una letra. Siéntate con él y traza en un papel en blanco las letras  una y otra vez hasta que lo sepa hacer sólo.
¡A escribir palabras! Ya has enseñado a tu hijo a escribir las vocales y las consonantes. Lo siguiente es enseñarle a combinarlas, es decir, a escribir palabras. Una palabra no es otra cosa que una representación de un concepto, y es importante que nuestro pequeño lo tenga claro.
Una buena idea darle un folio con una foto de un objeto sencillo y hacer que escriba el nombre de dicho objeto. Por ejemplo, dibujar una casa en un folio y hacer que escriba la palabra “casa”.
Todo es cuestión de entrega, tiempo y mucha paciencia. ¡Vale la pena!
[1] Este tema es más propio del ciclo anterior; lo he incluido en éste para formar un todo con el siguiente: EL VALOR DE 




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