Mi familia

viernes, 18 de julio de 2014

135.- CÓMO DECIR A MI HIJO/A QUE SU PADRE Y YO NOS HEMOS DIVORCIADO


El divorcio, y lo mismo cabe decir de la separación, es un paso decisivo en la vida de los actuantes. Un proyecto que se va al traste, unas vidas rotas y unas heridas que tardarán mucho en cicatrizar.
La dificultad se agranda si hay hijos de por medio, y más si son de temprana edad.
Cuando yo impartía cursos prematrimoniales, solía decir que, tanto el novio como la novia, aportan su historia personal al matrimonio, todos tenemos un antes. En esa historia personal están los defectos y las virtudes; las vivencias, positivas o negativas; y el proyecto de ida a plasmar en el matrimonio. La historia personal la simbolizaba en una cuerda de múltiples hilos y colores, en consonancia con la abundancia o escasez del historial.
Llegado el matrimonio, las dos historias personales se entrelazan y forman una sola cuerda. Esta nueva cuerda simboliza la historia del nuevo matrimonio. Está hecha con todos los hilos de las dos cuerdas personales, que siguen estando presentes, impulsando o poniendo trabas a la realización del proyecto común.
El divorcio y la separación matrimonial es la ruptura del proyecto común y la vuelta forzosa a los proyectos individuales.

¿Qué pasa con los hijos?
No tienen proyecto anterior al que volver. El divorcio de los padres les ha roto su esquema vital y se encuentran desorientados, sobre todo si son pequeños, no saben y no entienden nada. Su única cuerda sólo tiene los hilos de su vida junto a sus padres. No pue concebir la vida de otra manera, él no tiene un antes.
El niño percibe el estado emocional de sus padres. El niño ve, escucha y siente; nada le es ajeno y, cuando falla la estabilidad emocional de sus padres, falla también la suya y se siente inseguro, con sufrimiento y desasosiego siente, más que ve, que su mundo se desmorona.

¿Qué pueden hacer los padres?
Si la relación entre ambos está tan deteriorada que es imposible rehacerla, no será justo, ni para ellos ni para su hijo, permanecer en el engaño, soportándose mutuamente y seguir haciéndose daño a sí mismos y a su hijo. No se debe mantener por los hijos una relación que no funciona y que se ha vuelto peligrosa para todos, en especial, para los hijos.
Si los padres no se soportan, es preferible el divorcio a los gritos, los insultos, las palizas o algo peor....
Todos merecen nuevas oportunidades, lejos de la pesadilla de un matrimonio desgraciado.
El divorcio debería ser siempre de mutuo acuerdo. Por el bien de los hijos, deben quedar como amigos; esto será una gran ayuda en el futuro.
Una vez dado el paso del divorcio, ambos padres deben hablar con sus hijos, explicarles la nueva situación y contestar a las preguntas que les formulen.

Cómo contestar a las preguntas de los hijos
Para los hijos el divorcio de los padres es algo muy importante, tanto que cambia radicalmente su vida. Es importante escoger, el momento y las palabras para hablar del tema.
Ante todo, sinceridad, siempre con la verdad en los labios. Nada de falsas promesas y contestar a todas sus preguntas.
A modo de ejemplo,éste podría ser el diálogo entre una madre y su hijo/a pequeño:

Madre: Hijo, ¿están bien? Te noto algo triste, ¿lo estás?

Hijo: No, mamá, no me encuentro bien y estoy muy triste porque no quiero que se vaya papá.

M: ¿Cómo sabes que se va a ir papá?

H: No sé. ¿Es que ya no me quiere?

M: No digas eso. Tu papá te quiere tanto como yo, y yo te quiero mucho.

H: ¿Es porque me he portado mal?

M: No, hijo mío. No es culpa tuya. No es culpa de nadie.

H: ¿Es que tú y papá ya no os queréis?

M: Sí, hijo, nos queremos, pero hemos tomado la decisión de no vivir juntos; viviremos en casas distintas y a ti te queremos los dos, como siempre.

H: Mamá, ¿Volverá papá a vivir con nosotros?

M: No lo sé, hijo. Lo más probable es que las cosas nunca sean como antes. Pero tú siempre serás nuestro hijo y siempre te querremos mucho. Eso nunca cambiará.

Cosas que no deben hacer los padres tras el divorcio
-- Hablar mal de tu ex en presencia de tu hijo. Ya tiene éste bastante sufrimiento con no poder disfrutar de ambos padres a la vez. Sufre en silencio la separación y el desamor. ¡No aumentes su dolor!

-- Usar al hijo como moneda de cambio, excusa o chantaje para obtener renuncias de tu ex. 

-- Poner a tu hijo en situciones en las que tenga que decidirse por uno de los dos. Él ama a ambos por igual, no le obligues a ser desleal.

-- Aflijirte cuando se va con tu ex a pasar un tiempo. Debes mostrarte feliz, porque él también lo está, aunque lo echarás de menos. 

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