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viernes, 30 de mayo de 2014

134.- PADRES DE ADOLESCENTES, ¡¡ALERTA!!ª


La adolescencia es la etapa en la que la personalidad del chico o de la chica está en proceso de formación. Este proceso conlleva la curiosidad por todo lo nuevo, la búsqueda de nuevas emociones y un cierto grado de rebeldía e independencia respecto a sus progenitores.
Es una etapa en la que la personalidad es muy moldeable. El chico o la chica buscarán patrones que a ellos les parezcan interesantes, que le ofrezcan el modo de saciar su necesidad de vivir experiencias nuevas, rápidas y satisfactorias.
Actualmente los adolescentes satisfacen sus necesidades de entretenimiento, comunicación y formación en Internet y en Whatsapp.
La revolución de Internet
Internet es no una sino millones de ventanas abiertas para contemplar el mundo. Bien aplicado, es una maravillosa herramienta de comunicación, de formación y de entretenimiento. Pero, si se aplica mal, Internet encierra en sí misma gran cantidad de peligros.
La revolución de Whatsapp
Es la última moda. Es imposible conocer el número de usuarios a nivel global, dada su cotidianeidad, eficiencia y comodidad. Hoy todo el mundo tiene su Whatsapp, también los adolescentes. Podemos decir que es su pasatiempo favorito. No se concibe a un adolescente, chico o chica, sin su aparatito enviando y recibiendo decenas y decenas de mensajes y fotos a todas sus amistades.
¿Dónde está el peligro?
Ahora quiero exponer un peligro al que están expuestos los adolescentes, precisamente por su necesidad de vivir nuevas experiencias y por la vulnerabilidad inherente a su edad. Me refiero al uso de Internet y/o de Whatsapp para acceder a páginas pornográficas o para transmitir su contenido.
Es de sobra conocido que la industria de estas páginas ha llegado a todos los rincones del mundo y a todos los públicos. Es una industria muy rentable y sus promotores no escatiman medios para fomentarla.
La apertura frecuente de estas páginas por los adolescentes puede ocasionarles serias consecuencias y dejar huellas irreparables para su futuro.
El mayor peligro es la percepción irreal de la sexualidad.  Ver  la relación amorosa no como una expresión de amor entre las partes, que sería la visión correcta, sino como una relación vejatoria y perversa, que promueve la explotación sexual. Esta visión le llevará a pensar que así es como deberá relacionarse con su pareja, lo que puede llevarle a conductas indebidas: creer que las relaciones sexuales sólo son una fuente inagotable de placer, que el hombre debe ser dominante y la mujer sumisa y objeto-mercancía sexual, sin importar la degradación al que se la somete.
Estas conductas producen insensibilidad ante los sentimientos de la pareja, aumento de agresividad hacia la mujer, egoísmo exacerbado en el que sólo cuenta la propia satisfacción con olvido total de su pareja, dando por sentado que sólo importa el sexo por el sexo sin ninguna referencia al compromiso inherente en toda relación sexual sana.
La sexualidad es algo muy personal, no la sienten igual  los hombres y las mujeres, ni todos los hombres y todas las mujeres la sienten del mismo modo.
El adolescente está en su periodo de aprendizaje y toda actividad humana que pase por su vida le enseña algo y provoca su aceptación o su rechazo. La continuada exposición a conductas indebidas, aunque las rechace al principio, le hará pensar que son el patrón normal de la conducta humana, que es lo que todos hacen y esperan de él o ella.
Otro gran peligro es la explotación sexual comercial. Hay adultos desaprensivos y sin conciencia que explotan a menores de edad utilizándolos en actividades de prostitución. Es una grave violación de los derechos humanos de estos menores, una esclavitud constitutiva de delito, contra la que todas las personas de bien debemos luchar.
Usuarios expertos, pero inmaduros
Los adolescentes son grandes expertos en el uso de las nuevas tecnologías, generalmente mucho más que sus padres. Manejan Internet y el Whasapp con suma facilidad. Esto es   positivo pues pone a su alcance toda la fuente de conocimientos, pero, dada su inmadurez y vulnerabilidad puede convertirse en un gran peligro: corren el riesgo de acceder a contenidos inapropiados o contactar con desconocidos sin escrúpulos que pueden causar un daño irreparable a sus vidas.
La tarea de los padres
La mejor de todas las tareas paternas y maternas es conservar y fomentar  la comunicación sincera y afectuosa con sus hijos adolescentes. Lograda la confianza mutua, todos los peligros y dificultades son fácilmente salvables. La confianza es algo que se gana y exige una labor de constante. Es algo que cuesta mucho adquirir y que se puede perder en un instante por precipitación o falta de prudencia. Los padres deben cultivar la confianza con sus hijos de su más temprana edad. Es muy difícil conquistar la confianza de un adolescente si no se ha tenido en la infancia.
En todo caso, tendrán que tener mucha paciencia y mucha mano izquierda para capear los temporales según éstos se vayan presentando.
Sugerencias:
Nadie mejor que los padres conoce el grado de madurez de sus hijos. De esa madurez depende el nivel de independencia y responsabilidad a otorgarles. Es desaconsejable que su hija o hijo adolescente tenga acceso libre en el ordenador al contenido de adultos. Esto es simplemente por su inmadurez.
Todos los padres con hijos adolescentes deben aprovechar todas las ocasiones que se les presenten para, sin agobiarles, ofrecerles una educación afectivo-sexual adecuada. En la etapa de la adolescencia debe estar presente el diálogo sobre la sexualidad. La educación supone una buena comunicación, el establecimiento de unas reglas a cumplir, dejando siempre una puerta abierta a la negociación.
Traten de llevar a su hijo o hija al convencimiento pleno de que, pase lo que pase en su vida, siempre contarán con su apoyo. Aunque, con frecuencia, los adolescentes rechazan este apoyo, es muy importante que sepan que cuentan con él, sin condiciones. Esto es un gran paso hacia la comunicación y la madurez.
En el trato diario trata de indagar si sufre violencia machista tu hija adolescente, si está siendo chantajeada por alguien. Deben aconsejarles que ¡¡NUNCA!! envíen fotos íntimas a nadie. Es una práctica frecuente que puede terminar en chantaje por personas que consideraban amigas. El novio insatisfecho, la amiga celosa, el falso amigo que en realidad es un pederasta, son algunos de los posibles chantajistas.
Es de sobra conocido el peligro del chantaje por lo que no voy a insistir más.
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