Mi familia

lunes, 5 de septiembre de 2011

67.- PADRES CON HIJOS CASADOS

 

Relación entre padres e hijos recién casados.
Tres generaciones
Principio general: Cada uno debe asumir el papel que le corresponde en la nueva situación: suegro o suegra, esposo o esposa y yerno o nuera. Como son papeles distintos, no deben confundirse las atribuciones de cada uno. Sólo una cosa  debe ser común a todos: el afecto y la comprensión.
CUANDO EL HIJO/A CASADO/A SE QUEDA A VIVIR EN LA CASA PATERNA:
La convivencia puede hacerse difícil porque cada uno tiene su personalidad, sus propias ideas y la forma de solucionar las diferencias. Puede darse el caso que surjan discrepancias entre los mayores y los recién casados. ¿Qué se puede hacer en ese caso? Desde el principio, debe quedar clara la forma de llevar una buena convivencia, todos deben saber que la situación ha cambiado y que es muy importante que ninguno se meta en el terreno de los demás.

Los mayores deben dejar al joven matrimonio que tome las riendas de su vida matrimonial, ellos son los que deben construir su vida matrimonial y familiar, por tanto, ellos, y solamente ellos, deben tomar las decisiones que crean oportunas a ese fin.

El papel de los padres es aconsejar, no imponer su voluntad, ni enfadarse cada vez que los jóvenes esposos no sigan su consejo al pie de la letra.
En natural que, conociendo la mayor experiencia de los mayores, les pidan su consejo; pero, no menos natural es que, una vez recibido el consejo y tomándolo en consideración, según su criterio, ellos deben tomar, entre los dos, la decisión que crean más conveniente.

CUANDO LOS JÓVENES ESPOSOS TIENEN SU PROPIA VIVIENDA.
Esto favorecerá en gran manera las relaciones entre los esposos y las de éstos con los padres de ambos.
Las relaciones con los padres de cada uno de los esposos deben ser cordiales y sinceras. Aunque vivan en distintos domicilios, todos forman parte de la familia extensa, todos deben quererse y respetarse.
La desavenencia entre suegra y nuerapor desgracia, suele surgir con frecuencia, posiblemente porque no han respetado el principio general antes anotado. Tanto una como otra deben recordar su propio papel y no intercambiarlo.
Las suegras tengan muy presente lo dicho más arriba sobre el consejo de los mayores, para no confundirlo nunca con la imposición. Las nueras no deben olvidar, por su parte, el respeto, la consideración y el afecto que deben a su suegra, por ser la madre de su esposo.

CUANDO LOS PADRES SE QUEDAN SOLOS 
Es una etapa de relajación, tranquilidad y reencuentro.
Ahora dispondrán de tiempo para hacer aquellas cosas que antes no hicieron, tanto por separado como ambos esposos juntos.
Sólo se aburre el que no cabe llenar su tiempo libre con cosas que le ilusionen. Los mayores, por sabiduría y experiencia, pueden hacer muchas cosas muy útiles para ellos y para otras personas. ¡Guerra a la soledad!

Etapa de riqueza espiritual:
La lectura de los libros sagrados, la profundización en el trato personal con el Señor mediante la oración más frecuente y prolongada, harán que su espíritu se abra más y más  a la presencia viva del Espíritu. “Rechaza las fábulas profanas y los cuentos de viejas. Ejercítate en la piedad, que es provechosa para todo, pues tiene la promesa de la vida, de la presente y de la futura”  (I Tim 4, 7-8)

Cuando los padres no pueden valerse por sí solos
Hoy, tal vez por la estrechez de las viviendas, se tiende a que los padres mayores no vivan con alguno de sus hijos casados. Creo que las causas son más profundas, se pueden citar el desamor, el egoísmo y la incomprensión. En definitiva: la pérdida de unos valores humanos fundamentales, que sí poseían las familias de hace  unas cuantas décadas.

Gran parte de lo que somos lo hemos recibido de nuestros padres, ellos son acreedores a nuestro cariño y a nuestro agradecimiento. Ningún buen hijo puede sentirse bien consigo mismo si no da a sus padres el amor, la compañía y la ayuda que necesiten.
Por otra parte, el trato que cada familia da a sus mayores es un ejemplo vivo, positivo o negativo, en ambos casos de suma trascendencia para la educación de los hijos.
Los hijos son espectadores de los buenos o malos modales que sus padres tienen para con sus abuelos y se les quedan grabados para siempre.
La familia multigeneracional es de inmenso valor por su riqueza de experiencia, de sabiduría de la vida, de ejemplos cotidianos que a todos benefician, especialmente a los niños.
La familia multigeneracional necesita una gran dosis de humildad, de amor y de respeto, para que la convivencia, que de suyo siempre suele ser difícil, sea lo más fácil posible y  agradable para todos.




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